Los
partidos políticos son quienes tienen la mayor responsabilidad en la
vida nacional. A las filas de estos conglomerados debieran ingresar
personas serias y responsables, que se sientan
interpretados por principios, normas e ideales y lo más importante con
capacidad de servicio público. Eso se debe tener muy en consideración
porque lamentablemente en la Región de Magallanes y Antártica Chilena
hemos tenido ejemplos no muy dignos de imitar de algunos que se han
“servido” del servicio público. Los partidos políticos, por ser
necesarios en un sistema democrático, deben velar porque sus integrantes
sean personas honorables en el buen sentido de la palabra, eficientes
en su trabajo diario, consecuentes con las ideas que profesan y que
estén capacitados para defenderlas respetuosamente. Pero también hay que
tener en consideración que se debe ser muy responsable, por ello la
decisión debe ser meditada en plenitud, hacer un compromiso con la
sociedad y estar dispuestos a trabajar intensamente para ser cada día
mejores, luchar por el progreso social y lograr una mejor convivencia
ciudadana, implicando una entrega de amor permanente al prójimo. Hoy hay
mucha gente que ya no siente la política como antaño, donde se cumplía
con grandes ideales de solidaridad y voluntariado. Hoy necesitamos esa
gente, que ayude al prójimo y que vea en los partidos políticos una
plataforma para saciar sus necesidades de solidaridad y colaboración
y no de instalarse en un cargo público para satisfacer sus necesidades
materiales. Los partidos políticos vuelven a tener un alto protagonismo
con el nuevo proceso constituyente.