Pensamiento estratégico

Históricamente
la estrategia ha estado ligada a la dirección de operaciones militares
destinadas a lograr objetivos preestablecidos. Desde un punto de vista
más general, es un plan para alcanzar un propósito.

Lo
recién señalado ha dado lugar a otra competencia, de la cual también se
habla poco, y es el pensamiento estratégico. El cual es la tendencia a
privilegiar el pensamiento a largo plazo. Es decir, es la capacidad de
tomar decisiones basándose en las consecuencias a futuro sobre los
efectos en el corto plazo.

Este
tipo de pensamiento es fundamental, porque les permite a las personas
emplear todas sus capacidades para lograr aquello que anhelan o desean.

La característica más relevante de quienes poseen pensamiento estratégico es la siguiente:

-Postergan
las gratificaciones sin problemas, sacrifican la recompensa inmediata
frente a la esperanza de una recompensa mayor. Son personas que frente a
la disyuntiva como: entre comer algo exquisito, aunque poco nutritivo,
prefieren, pensando en las consecuencias a largo plazo, comer algo con
menos calorías y más nutritivo. Asimismo, las personas con pensamiento
estratégico son capaces de sacrificar la comodidad actual por un
beneficio mayor en el futuro.

-Se piensa estratégicamente cuando se cumple con estas peculiaridades:

-Saber
a dónde se quiere llegar. Debe existir un objetivo o propósito
claramente definido. De lo contrario, cualquier estrategia carece de
sentido.

-Saber
en qué punto se está. Es necesario tener la capacidad para definir cuál
es la situación actual y qué tan distante está la meta a alcanzar.

-Saber definir el camino a seguir. Es el punto central de la estrategia. Implica diseñar cómo llegar a eso que se ha propuesto.

-Saber
autoevaluar y corregir. El pensamiento estratégico exige flexibilidad
para monitorear constantemente lo que se hace y ser capaz de redefinir
el rumbo.

Un
aspecto muy importante dentro del pensamiento estratégico consiste en
poner énfasis en la predicción y no en el ensayo-error. En este último
se intenta solucionar un problema llevando a cabo una serie de ensayos o
intentos azarosos hasta dar con la solución. El pronóstico o predicción
es una herramienta mediante la cual una persona, apoyándose
principalmente en datos del pasado y presente y analizando las
tendencias, puede prever el futuro. Esto ayuda a adelantarse a los
acontecimientos y especialmente a comprender qué es lo que funciona y
qué es lo que no. Por eso hay que priorizarlo ante los

métodos basados en el ensayo-error. Incluso si la predicción falla, se
contará con información valiosa acerca de dónde estuvo el traspié,
mientras que si se estaba trabajando a través del método del ensayo o
error es probable que se mantenga el problema sin lograr entender lo que
ha ocurrido.

En
cuanto al pensamiento estratégico, es muy importante poseer una visión
sistémica. Es decir, ser capaz de detectar quiénes del entorno van a
poner obstáculo en cuanto a la consecución de las metas y cómo
evitarlos. O bien con quiénes hay que establecer alianzas para que
colaboren para conseguir los objetivos propuestos.

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