Piñera… Entre la ingobernabilidad y la inconsecuencia…

“¿Cómo puede ser un presidente tan ambicioso, tan insensible, que esté dispuesto a causar este grado de dolor y sufrimiento a su propio pueblo con tal de retener o aferrarse al poder?” (Piñera, sept. 2018, intervención en la ONU)… Desde una altura moral que le daba su escaso 27% (recordar que un 50% no acudió a las urnas, o sea, un poquito más de un cuarto confió en él), “nuestro” presidente -usando como caballito de batalla a Venezuela-, (como algunos tontines insisten en hacerlo), se despachaba estas palabras que hoy le manchan el rostro por escupitajo arrojado al cielo… No lo hizo en su primer mandato ni menos lo logró ahora: de estadista nada, cero; de pasar a la historia, pasará, pero como uno de los más nefastos gobernantes habidos en nuestra Patria título que ostenta como una ignominia el tirano y asesino de Pinochet… Trasunta maldad, su mandato está lleno de engaños, de cosas turbias, de aprovechamientos propios de un especulador más que de un mandatario, un gobierno lleno de mentiras acompañado de gente que dista muy lejos de ser “los mejores”: a modo de ejemplo, piense en la ministra del trabajo (con minúscula, no más), que declara que los dineros de las AFp “es un regalo del estado”, cosa que resulta francamente repugnante, de una ignorancia suprema, de una ineptitud que ya se vislumbraba con el asuntito de las flores más baratas, de la gente que va a hacer vida social a los consultorios, de los que no sabían el nivel de hacinamiento, del “esto no prendió, cabros”… Y podríamos seguir: de los que pedían que Bachelet renunciara porque tenía un 26% de aprobación y que por el bien de la democracia y el país debía dar un paso al costado, bueno, ahora tenemos un gobernante con un miserable 6% de aprobación pero ahora “hay que defender la democracia” y bajo este eslogan acomodaticio y chantajista de la mayoría de la clase política, mantenemos como si nada a un ex prófugo de la justicia, a un desfalcador de bancos, a un especulador de tomo y lomo dirigiendo (pésimamente, obvio), los destinos de nuestro país y todos se hacen los soberanos &%$# y arriscamos la nariz (como cuando algo hiede) ante las muertes, atropellos, abusos y maltratos sistemáticos hacia nuestra gente, hacia nosotros, hacia el pueblo… “Seguro no eran unas blancas palomas” y, bajo este contundente argumento, justifican el horror que poco a poco está llegando a su comodidad, poco a poco está amenazando el confort de los igual pocos “beneficiados” de esta nuestra Patria que es de las más desiguales del mundo: ¡ah, pero ¿y Venezuela?, y dale con la tontera de mirar hacia afuera para seguir ocultando la basura bajo la alfombra y bajo nuestros propios ojos… Solo una persona cruel, y unos secuaces más crueles, pueden conducir un país al caos por su propia inoperancia e ineptitud y por un afán desmedido de mantener un poder efímero, escaso, poco representativo de una democracia que permite a un delincuente llegar al palacio presidencial y nadie dice nada, nadie… ¿Cuántas muertes más se necesitan? ¿Cuántos burdos montajes más? ¿Cuántos infiltrados que incitan a quemar, a asaltar comisarías y pertenecen a la misma institución?… Atrás quedaron las promesas, las mentiras que ya la mayoría no cree, pero lo que no queda atrás es la escalada de violencia verbal, ese intento casi infantil de engañar, de hablar de “niños accidentados” (no baleados); de gente que se cae al río, en fin, de minimizar (con la complicidad de la mayoría de los medios de comunicación vendidos y periodistas carente de toda ética), la verdadera guerra que un presidente le declara a su gente… Esto debe terminar, no podemos seguir soportando muertes, quemas, atentados,  saqueos por culpa de la ineptitud de unos pocos  que nos hicieron creer en el oasis existencial… Alguien que detenga esta locura… No nos merecemos esto, no lo merecemos. Insisto, por último: Justicia para Mandu, no puede caer todo el peso de la ley sobre él mientras se están cometiendo verdaderos crímenes contra nuestro pueblo y no hay culpables. Para todos, como siempre, un abrazo.

P.D.: menos para los incompetentes que no saben gobernar y sus ciegos y escasos seguidores.

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