Prat y las isapres

Que
la imagen de Arturo Prat es una herida dolorosa en el progresismo a la
nada que detenta el poder, es algo innegable, una vez más, ratificado
por las restricciones del gobierno al acceso popular a las ceremonias
del 21 de Mayo. Prat está en las antípodas de Boric. A los 36 años de
edad,
misma conque Boric asumió su actual cargo, este
ultimo había fracasado con su ambición de ser abogado, no tenía
familia propia, no había trabajado un día de su vida, solo vivido del
Estado y antes de sus padres. Sus conductas y actuaciones personales
eran y son más que cuestionables, incluso desde el punto de vista de la
ética y la estética. Por el contrario, a los mismos 36 años, Prat, padre
de familia, abogado titulado, brillante oficial de marina, de una
trayectoria de vida intachable, entraba a la gloria como héroe de talla
mundial,
es
representativo de todos los grandes valores que Boric y su grupo
contradicen en los hechos y los disvalores que evidencian. Prat es todo
lo que Boric nunca será y que aborrece.

Al
mismo tiempo, es evidente el interés del gobierno por la desaparición
de las Isapres. Uno de sus objetivos claros es el establecimiento de un
sistema único de salud administrado por el Estado, y que los ingenuos
piensan es tan fácil como derivar a Fonasa las cotizaciones que hoy van a
Isapres. Es tan fácil creer y hacer pensar que todo se trata de
recursos, cuando se trata de gestión y, con todos los errores y
problemas del sistema privado de Isapres, han permitido mejorar la
atención a millones qué, si desaparecen, estarán condenados a costosos
seguros de salud y claro, a la fortuna personal de muy pocos.
Posiblemente los bancos ofrezcan líneas de créditos especiales para
algunas intervenciones… Sin duda, detrás de consolidar un sistema único
de salud estatal esta la inconfesa intención de nivelar, lo que siempre
es hacia abajo, lo que se traducirá en más colas y listas de espera a
los que no pueden pagar de su bolsillo, entre estos últimos que sí
pueden, todos los personeros del “progresismo”, propugnadores de la
pobreza ajena, nunca de la propia.

Ahora,
usted se preguntará, ¿Qué tienen en común estos dos temas, Prat y las
Isapres? Simple, ambos interesan al globalismo como doctrina política en
vías de imponerse al mundo entero. La elección en salud no se
permitirá.

En
lo cultural e institucional, Prat es un ejemplo a deconstruir, es
decir, a borrar. La “cultura progresista” no acepta ni admite que los
seres humanos nos movamos y hasta sacrifiquemos en aras de valores
superiores del espíritu. Todo es materia, instintos básicos, y la
familia, el sentido de la responsabilidad, la fe por supuesto, el
patriotismo, el sacrificio, son antivalores para la revolución
globalista del siglo XXI que deben erradicarse para establecer el Nuevo
orden, para lo cual se promueve a un individuo aislado, sin familia, sin
hogar, menos Patria, sexualmente indefinido, y que no se reproduzca,
para esto ultimo se promueve el aborto libre y a los LGTB+

A su vez,
el establecimiento de un sistema único de salud estatal, es fundamental
para establecer el control global de la población humana a través de
las politicas de salud obligatoriamente impuestas por la OMS, apéndice
sanitario de la ONU. A través de nuevos tratados, comenzando por el
Pandémico, a su vez derivado de la experiencia que el globalismo obtuvo
de la creación del covid-19, de las medidas que estableció e impuso a la
mayoría de los Estados, y de la demostración también del control que se
puede ejercer por esa via sobre la población sumisa, se va cerrando el
círculo para que prevalezca un supra-Estado mundial. Eso de la libertad
individual y la autonomía de la voluntad, quedan en el pasado, por fin
el poder efectivo ejercido sobre miles de millones permitirá a muy pocos
tener un poder creciente, en eso consiste el nuevo orden que se
establece a contar de la agenda 2030, documento que esta fijando las
pautas de países como el nuestro. Esto es tan siniestro, que la palabra
“maquiavélico” queda en el desuso, gracias al silencio cómplice de las
élites políticas, empresariales, culturales. Estas ideas globalistas han
ido penetrando estructuras y mentes por varios años, hasta llegar a un
punto en que muchos prefieren no pensar, por comodidad, o por miedo. No
importa. Para eso apareció la “inteligencia artificial”, ya no será
necesario que el hombre piense, solo que obedezca y produzca. “Prohibido
pensar” será la nueva regla.

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