Preescolares y roles parentales

Los
padres necesitan conocer las características de las diferentes etapas
evolutivas por las que atraviesa sus hijos y la manera de ayudarle
durante este proceso para un adecuado desarrollo y formación de su
personalidad.

A
continuación de la lactancia viene la etapa de desarrollo llamada pre
-escolaridad. Esta etapa corresponde a los niños de entre los 3 a 5 años
de edad. Las principales características psicológicas de este periodo
son las siguientes:

Su
mundo comienza a expandirse, se harán más independientes. Querrán
explorar y preguntar más sobre aquello que les rodea. Se ampliará el
círculo afectivo, ya no será únicamente el núcleo familiar con el cual
interactuara, sino que ahora estarán los compañeros del jardín infantil.
También en su mundo ingresaran nuevos adultos: las educadoras que le
ayudarán en su relación con otros niños y a seguir la normas para una
adecuada convivencia. Igualmente, en esta etapa ya controlan las
necesidades fisiológicas. El juego tendrá una importancia vital ya que
por este medio empezarán a exteriorizar su interacción social. A la par
buscarán la compañía por lo menos de otro niño y si les hace falta otras
amistades tenderán a crear amigos imaginarios. A medida que crecen
tenderán a observar menos y a participar más, utilizarán menos la
imitación y jugarán más en grupo.

Los
principales cuidados que se debe tener con los preescolares son los
siguientes: los niños en esta edad son altamente inquietos y caen en
situaciones peligrosas con rapidez cuyas consecuencias negativas no son
capaces de prever. Por ello la supervisión de los padres o de los
adultos es esencial en esta etapa. Hay que explicarle la importancia de
mantenerse alejado del tránsito. Dígale que no juegue en la vía pública,
ni corra tras las pelotas que se desplazan hacia la calle. Esté
pendiente de los preescolares todo el tiempo cuando esté cerca de algún
lugar con agua (incluidas las piscinas infantiles). Enséñeles a cuidarse
de los extraños.

Las
rabietas o pataletas son comportamientos o arrebatos emocionales
perturbadores o desagradables. Los que se presentan con frecuencia en
respuesta a deseos o necesidades insatisfechas. Este tipo de conductas
son frecuentes durante esta etapa, porque los niños pequeños pueden
entender más de lo que pueden expresar, lo que les hace sentirse
frustrados. Es normal que cualquier persona sienta enojo o frustración
cuando algo no resulta. En esta edad los niños se frustran (entre otros
motivos) por los siguiente:

– Aún están aprendiendo a usar los objetos a su alrededor.

– Dependen de los adultos para la mayoría de las cosas.

– Quieren hacer algo y no pueden o no se les permite.

Además,
los párvulos no tienen las mismas herramientas que los adultos para
anunciar lo que sienten, necesitan o piensan. Las rabietas son una forma
de comunicación, por ello hay que ayudarlo a entender lo que les
ocurre. Así aprenderá otras maneras de comportarse.

Como
las rabietas son conductas de difícil manejo para los adultos, por este
motivo en la próxima columna se hablará con detalle acerca de cómo
manejar este tipo de comportamiento.

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