Un
reciente estudio de la Universidad de Oxford afirma que las bicicletas
deben ser el transporte del futuro, tanto por el cuidado del
medioambiente como por el aporte que realiza a la salud de las personas
esta actividad.
Parte
de lo que se estipula en el documento es que los gobiernos y todas las
instituciones deben reforzar e incentivar la movilidad activa. Sin
embargo, existe un desafío muy grande antes, y es hacer un urbanismo que
invite a bajarse del auto y subirse a una bicicleta, pero que, al mismo
tiempo, a largo plazo permita que muchos se muevan en este transporte
sin problema.
Si
bien Santiago y Chile han avanzado en crear más redes de ciclismo
seguras o liberar algunas calles por completo solo para andar en
bicicleta y caminar, todavía existen muchos lugares sin estos espacios y
es necesario hacerse cargo, ya que, aunque algunos sean más escépticos
sobre la habitualidad del uso de la bicicleta por parte de la población,
esta sí ha aumentado enormemente y más durante este periodo de
pandemia, ya que según un estudio de movilidad y transporte realizado
por Studio Público en febrero de este año, se afirmó que el porcentaje
de personas que migró hacia la bicicleta subió de un 8,5% a un 12,6%.
Hemos
observado muy de cerca cómo ha cambiado el hábito en el uso de la
bicicleta por parte de las personas, en especial en Santiago, donde
pasamos de un usuario deportivo a aquellos que la integraron en su día a
día. En respuesta a este interés es que estamos trabajando en integrar
nuevas tecnologías y trabajar en conjunto con municipalidades y el
Estado para preparar mejor la ciudad.