El
día tiene 24 horas, algo que para nadie es un misterio porque lo
sabemos desde que tenemos uso de razón o de por lo menos cuando vamos a
la pre básica y las educadoras, con una gran vocación, nos comienzan a
enseñar las horas con esos relojes de cartones o de madera.
Por
eso, las 15 horas que se tomó el diputado Naranjo en llevar adelante la
defensa de la acusación constitucional en contra del Presidente
Sebastián Piñera, fue francamente, una tarea muy dura de llevar
adelante, no sólo para él sino que para todos los parlamentarios que
estuvimos en la Sala de la Cámara durante esa jornada.
15
horas para lograr un solo objetivo: el quórum para aprobar la
acusación, que a todas luces tiene un trasfondo netamente político. Y no
es algo que señale en esta ocasión, sino que es un tema que en muchas
ocasiones lo he señalado que la máxima herramienta que tenemos los
parlamentarios para ejercer bajo nuestras atribuciones de fiscalizadores
es justamente una acusación constitucional.
Y
el mal uso que ha hecho durante todo este período la oposición de esta
herramienta constitucional, es muy preocupante porque ahora solo basta y
sobra que cualquier hecho que a ellos les parezca mal, se arma un
escrito (muchas veces con nula consistencia jurídica), se monta un
pequeño show comunicacional y se le da no más, aprovechando las mayorías
circunstanciales que tienen en el parlamento.
El
dedicarle 15 horas sólo a la argumentación de un diputado para ganar
tiempo nos hace pensar de manera muy seria sobre las prioridades que
algunos tienen a la hora de representar a la gente porque efectivamente
cuando el oficialismo ha sido oposición, ha hecho uso de herramientas
que nos otorga la Constitución,
pero creo que de una manera más seria que lo que se ha visto hasta
ahora donde cualquier hecho, por lo más mínimo que sea, genera que se
busque la destitución.
El
desprestigio que vive la actividad política en la actualidad es
tremendo. Ya no se salva ni la Convención Constituyente de este
descrédito porque simplemente los hechos que en ocasiones lleva adelante
la llamada “clase política” genera este desenfreno de críticas por
parte de la ciudadanía.
Esas misma casi 24 horas que dedicamos a “estudiar” la acusación
constitucional, se podrían haber ocupado perfectamente para una serie
de proyectos de ley que son de suma utilidad para la gente situación
que, para la oposición al parecer, poco les importa más allá que el
pequeño calculo electoral de infringirle un nuevo golpe al Gobierno que
ya está de salida.
Pese
a lo anterior, me quedo con las palabras del diputado Pepe Auth, quien
pese a ser opositor al Gobierno, fue muy claro y certero en no solo
abstenerse de votar a favor sino que de señalar públicamente que no
existían antecedentes para llevar adelante este juicio político al
Presidente Piñera sino que el comenzar a acusar por acusar a los
presidentes de la República era sumamente peligroso porque se abría una
puerta que después es muy difícil de cerrar donde por un simple
capricho, se comience a generar inestabilidad democrática en el país.
Ejemplos de sobra tenemos en el vecindario donde hay naciones que incluso han llegado a tener casi un presidente por semana.
No
podemos caer en este tipo de acciones para solo obtener una ganancia
política y así aumentar el descrédito de nuestra actividad porque el
romper la barrera de la estabilidad política es una situación muy
peligrosa para nuestra Nación porque acá no se trata el ser del
oficialismo o de la oposición, sino que se trata de generar los mínimos
acuerdos y de ser responsables, sea quien sea el gobierno de turno.