Relaciones y sinceridad

Las
relaciones entre las personas son difíciles. Las características
individuales, infancia y experiencia de vida, hacen que la diversidad de
personas sea infinita. Todos son especiales y distintos, aún cuando se
compartan cosas en común.

Se
dice románticamente que las parejas sentimentales, deben
complementarse, pero con gustos en común que los acerquen. Se acepta lo
diverso, que comúnmente llamamos mañas. De allí nacen planes de vida en
común, como hijos, o ganar prosperidad económica y viajar, o simplemente
estar tranquilos y contentos paseando de la mano por la vida, con un
lazo de afecto indescriptible, hasta que la muerte los separe.

Las
relaciones laborales no son románticas. En la frialdad del Contrato de
Trabajo, simplemente existe una parte que necesita que alguien realice
una labor específica en determinado horario; y la contraparte acepta,
pero obviamente cobra un precio por ello.

A
su vez, existen derechos del trabajador, como descanso diario y
semanal, feriados, pago de horas extras y gratificación si corresponden,
seguros por accidente de trabajo, invalidez y sobrevivencia; seguro de
cesantía, reposo por licencias médicas, un ambiente seguro y cómodo
dependiendo de la faena, etc. Estos beneficios no pueden ser
cuestionados, ya que son justos y humanitarios, marcando la gran
diferencia de la esclavitud que, en Chile, fue abolida el 24 de julio de
1823. El próximo año recién se cumplen 200 años de este hito, que en la
historia del mundo, es como si fuera ayer.

El
trabajador cumple con un trabajo eficiente, realizado con dedicación y
agrado, respeta el horario y colabora con la convivencia. Cuida los
recursos de la empresa.

Para
que esta relación sea duradera, considerando que no existe un
sentimiento que los ate, como dice Miguel Mateos, deben darse ciertas
condiciones más allá del cumplimiento legal. El estudio o la
especialización en un oficio permite, aunque no siempre, elegir a
nuestro empleador, mirando los objetivos que tiene la empresa y que son
acordes con los principios del trabajador. Por ejemplo, un profesional
que gusta de las finanzas y la buena vida, no trabajaría en una entidad
de beneficencia, porque en ella el trabajo es desbordante y el sueldo
por lo general es bajo. A su vez, alguien que gusta del trabajo social,
no estaría cómodo con el objetivo de una entidad financiera, que solo
es ganar dinero. Debe estar cómodo, conforme y ser consecuente con sus
principios.

El
empleador al reclutar, debe visualizar si contará con un (a)
colaborador (a) de largo plazo, o solo estará de paso; considerando que
las personas en su esencia, es difícil que cambien. Al igual que las
relaciones de pareja este sinceramiento es esencial. Si acepto la
relación, aún cuando las señales no son adecuadas, siempre existirán
consecuencias. Ambas partes deben sinceros y consecuentes. Las personas
no tranzan sus principios, sean obreros o ministros, es muy difícil que
las personas cambien de la noche a la mañana.

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