Así
como muchos criticamos el bajo nivel de los constituyentes, lo que
quedó demostrado en el mamarracho presentado a la ciudadanía y el cual
fue abrumadoramente rechazado, es el momento de hablar de los
parlamentarios. Los últimos sucesos acaecidos en la cámara baja, en que
se interrumpen discursos, se grita y se acusa de alcohólico a un
diputado, nos deben hacer reflexionar. Letreros y pancartas sin control,
vestuario inadecuado y bajo nivel intelectual, de no pocos
parlamentarios, proceden cambios en los requisitos. Aunque sean elegidos
por la ciudadanía, se les debe exigir un mínimo de preparación. El
Senado de la República y la Cámara de Diputados, que tienen el rol de
legislar sobre temas gravitantes para la ciudadanía, deben estar
conformados por personas con un mínimo de nivel intelectual. Existen
varias formas de subsanar el problema, empezando por aumentar los
requisitos educacionales, como es el caso de las exigencias para cubrir
cargos en empresas públicas o en el Poder Judicial. Para ascender a
General, por ejemplo, se requieren una serie de requisitos, lo mismo que
para ser ministro
de la Corte Suprema y para otros altos cargos. Parte de los problemas
que aquejan a Chile, guardan relación con la ineficacia del Congreso
Nacional, en que se destinan horas y horas en comisiones que citan a
expertos para que les expliquen temas que la mayoría de los
parlamentarios no entiende. Con esto, se pierden recursos, tiempo y
eficiencia. Muchos parlamentarios han farandulizado el Congreso, lo que
desmotiva a que buenos profesionales aspiren a postular a cargos de
votación popular. El fin del sistema binominal, fue un gran error, del
cual se arrepienten hasta los que promovieron su fin. Estamos frente a
una infinidad de pequeños partidos que poco aportan a la discusión de
alto nivel y que no cuentan con la “masa crítica” para promover
iniciativas favorables para los chilenos. El rechazo de algunos
parlamentarios a realizarse el test de drogas, es una muestra del bajo
nivel de algunos. En el Senado de la República, se percibe un mejor
nivel, pero aún lejos de lo que espera la ciudadanía. Las últimas
encuestas de valoración de instituciones, evidenciaron que las FF.AA.
y Carabineros de Chile, gozan de alto prestigio, a pesar de los errores
de algunos de sus miembros y de la persecución de la que han sido
objeto por gobiernos y jueces de extrema izquierda. La reciente
formación de una “Bancada del Campo”, conformada por representantes de
un amplio espectro político, es una buena noticia. Hay consenso que el
campo chileno y sus tradiciones deben defenderse y promoverse. Pequeños
grupos animalistas y muchos resentidos, atacan al campo chileno sin
razones atendibles. Este tipo de iniciativas, deberían repetirse en
otras materias que no son ideológicas y que ayudarían a que Chile este
más unido en torno a su territorio único e indivisible. El Presidente
Boric, aparentemente, entendió que no se puede refundar Chile y que el
pueblo es más sabio de lo que parece. Si los parlamentarios de la
coalición gobernante entienden eso, otro gallo cantaría. Exceptuamos
aquí a los miembros del PC, que operan con una lógica stalinista y ajena
a lo que Chile requiere. Ellos son esclavos de su ideología y todavía
piensan que Díaz Canel, Ortega o Maduro serán capaces de mejorar la vida
de sus pueblos. El Congreso Nacional tiene una oportunidad histórica de
mejorar su imagen con un trabajo más responsable, en el que se aísle a las manzanas podridas y se logre mejorar la actual Constitución y proyectar a Chile hacia el futuro.