Los
seres humanos no nacen con un concepto sí mismo. Es decir, no nacen
sabiendo quiénes son. Esta idea es una construcción que surge en la
persona a partir de su relación con los demás.
Antes
se pensaba que el recién nacido solamente se alimentaba y dormía sin
enterarse de nada más. Sin embargo, los últimos estudios con bebés
señalan que a los pocos días de vida distinguen especialmente la voz de
la madre. Alrededor de los 9 meses y medio los seres humanos pronuncian
sus primeras palabras. Antes ya este entiende algunas cosas que se le
dicen. Una evidencia de esto es: cuando se le dice que no haga algo y se
queda quieto, o cuando le dices cosas bonitas y sonríe.
Las
palabras son más que sonidos, estas moldean o dan forma a la mente, las
que después se convierten en emociones, pensamientos o acciones. Estas
son tan poderosas que a través de ellas se forma el concepto que la
persona llega a tener de sí misma. Los mensajes hacen más que transmitir
información; tienen un fuerte impacto sobre las personas. Estos pueden
edificar o pueden destruir o provocar daño o heridas psicológicas que
podrían ser irreparable. El concepto de sí mismo se desarrolla de forma
continua y dinámica desde que la persona nace. Esto ocurre
principalmente mediante los mensajes que reciben los bebes.
Por
otra parte, los mensajes que reciben los bebés van quedando acumulados
en el inconsciente. El cual es una subestructura o una parte de la
psique. En esta área de la mente es donde se sitian los recuerdos más
remotos de la infancia. Estos mensajes van quedando almacenados en el
inconsciente (figurativamente es como una bolsita que se va llenado) De
este modo se va formando el concepto de sí mismo. Por eso hay que tener
muchísimo cuidado con aquello que se le dice a los lactantes y a los
niños. Por otro lado, comportamientos inconscientes, son aquellos que la
persona los ejecuta de manera automática, sin darse cuenta y es
mediante estos donde a futuro se expresara el concepto que se tiene de
sí mismo.
Por
lo recién señalado es fundamental, tener muchísimo cuidado en cuanto a
los tipos de mensajes que se le entregan a los bebes, incluso cuando aún
no han nacido. Hay que decirle con frecuencia frases de amor como: te
quiero, incluso cuán importante es su llegada para usted y para la
familia. También hay que estar atento a cómo se le dicen estos mensajes.
Una
vez nacido el bebé, hay que hablarle siempre mirándole a la cara e
igualmente manteniendo frecuente contacto físico con caricias, besos y
abrazos.
El
concepto de sí mismo tiene un fuerte impacto en el desarrollo del ser
humano y en el tipo adulto en el que se convertirán. Por esto hay que
comprender la necesidad de proporcionales mensajes positivos, ya que así
se maximizara tanto su bienestar como el de su entorno.