El
año pasado una pequeña de apenas tres años falleció en una guardería
irregular tras recibir golpes de quienes se suponía que la debían
cuidar. Entonces, algunas voces advirtieron lo evidente; había familias
que recurrían a este tipo de instituciones informales porque sus
condiciones laborales no les ofrecían otra opción. Hace algunos días
pudimos atestiguar —por medio de un video impactante— otra situación
vinculada al mismo problema. Esta vez, se trataba de un menor que jugaba
encaramado en el balcón de un piso 21, en la comuna de Estación
Central, también al cuidado de una guardería irregular.
Ambos
acontecimientos —existe evidencia de muchos más— develan una realidad
que se debe enfrentar con urgencia. Y es que en algunos sectores de
nuestro país existe una demanda importante por salas cuna que no alcanza
a ser absorbida por la red del Estado ni por las salas cuna
particulares. Aquello se debe, por una parte, a la falta de
infraestructura; por otra, al alto precio que tiene el valor de la sala
cuna. Sumado a esta realidad tenemos que, para acceder al beneficio de
sala cuna que establece el código laboral de nuestro país, las madres
deben tener un trabajo formal y ser parte de una empresa con al menos 20
mujeres. Dichas condiciones no se cumplen para un número importante de
mujeres, lo que termina por dejar a los menores al cuidado de guarderías
que no tienen ni la preparación ni los recursos suficientes para
otorgarles un trato adecuado.
Junto
con lo anterior hay que considerar un factor económico. Un estudio de
Edenred durante este año detectó alzas de hasta un 10% en las
mensualidades de las salas cuna. La variación anual del precio a nivel
país —según el mismo informe— fue de un 5%. Si en 2021 el promedio de
las mensualidades era de alrededor de $370.000, en 2022 ascendió a
$390.000.
En
la Región Metropolitana el alza promedio también fue de un 5%. En las
comunas de Peñaflor, Santiago, Providencia, Las Condes, Vitacura, Lo
Barnechea, Quilicura, Lo Espejo y San Miguel, por ejemplo, el rango
promedio de las mensualidades va desde los $400.000 hasta los $460.000.
En
resumidas cuentas, muchas madres se encuentran con al menos dos trabas
al momento de querer inscribir a sus hijos a una sala cuna; la primera,
descrita al comienzo, es institucional; y la segunda, económica.
Existe,
sin embargo, la posibilidad de avanzar con celeridad. Se trata del
proyecto de ley de Sala Cuna Universal que se encuentra en el Congreso y
que busca modificar el artículo 203 del Código del Trabajo e incluir en
el beneficio a Mipymes, trabajadoras independientes y asesoras del
hogar, sectores que han estado históricamente fuera del alcance de las
políticas públicas, todo esto, sin imponer barreras de contratación.
La
importancia de la educación y el resguardo de la primera infancia ha
sido reconocida por todo el espectro político, al igual que la necesidad
de avanzar en materia de empleo femenino. Creemos que es un buen
momento para ir saldando deudas con los niños y las mujeres dando
urgencia a la tramitación de la ley, con el objetivo de asegurar que
todas las familias cuenten con un servicio tan importante como éste,
mientras seguimos avanzando en corresponsabilidad y cuidado.