Se
avecina fin de año y con él dos eventos muy esperados por todos y
relacionados entre sí: Black Friday este mes y Navidad el próximo. El
comercio ya empieza a prepararse para ambos acontecimientos en donde,
según cifras entregadas por la Cámara de Comercio de Santiago, las
ventas diarias durante los “Cyber” superan el 67% a las de un día normal
y durante los días previos a la Navidad la cifra sube a un 87% por
sobre eso.
Para
dar abasto a este significativo aumento de la demanda, el comercio debe
reforzar con anticipación su operación logística en áreas como
transporte, reaprovisionamiento de centros de distribución y tiendas y
procesos de última milla, por nombrar algunos. Esto, considerando que el
76% de los reclamos durante el último Cyber de octubre estuvieron
relacionados con problemas de falta de stock y de entregas.
Todo
esto implica un aumento considerable en la cantidad de camiones que
mueven mercadería dentro y entre las ciudades, aumentando así “la oferta
disponible” para las bandas delictuales que se especializan en el robo y
asalto a camiones que se encuentran en ruta, haciéndose su propia
Navidad durante noviembre y diciembre.
Para
muchos el robo de mercadería de camiones pertenecientes a grandes
empresas no es un tema preocupante para el ciudadano de a pie y tiene
poca connotación social porque se asume que la carga está asegurada y al
no haber daño físico a las personas, no es tan grave como un asalto a
una casa particular o un portonazo a una familia. Si bien es cierto que
es mucho más impactante, a nivel sicológico, el saber de una familia que
fue amarrada y amenazada mientras delincuentes desvalijaban su
propiedad, pero el asalto a camiones tiene una connotación social, que
no es tan evidente, pero que hace daño a la sociedad: el destino del
dinero obtenido con la venta de la mercadería.
Al
igual que con lo que sucedía hace años con el robo a cajeros
automáticos, el problema de fondo es que ese dinero termina utilizándose
como financiamiento a bandas criminales para la compra de armamento,
protección y drogas al por mayor, aumentando la peligrosidad, alcance y
poder de fuego de estas organizaciones delictuales.
Es
por lo anterior, que es tarea de toda la cadena logística y de la
sociedad en general, el no minimizar la gravedad de los robos y asaltos a
camiones, así como también es tarea de los transportistas y sus
mandantes el contar con sistemas y protocolos que resguarden tanto la
seguridad del conductor como del cargamento, solo así, trabajando en
conjunto y asignándole la importancia que se merece podremos, entre
todos, ir disminuyendo este tipo de ilícitos que solo contaminan más a
la sociedad chilena.