En
diciembre del 2021 hemos visto como el gobierno celebró el Imacec que
llegó a un 10,1% con una recuperación de más de 1,6 millones de empleos
perdidos producto de la pandemia. Estas cifras más que un crecimiento
comparativo con años anteriores, muestran una reactivación de los
diferentes sectores industriales del país, de modo, que el año 2022 será
algo complejo alcanzar nuevamente cifras tan altas.
Esta
reactivación en gran medida se debe a las transferencias sociales que
han inyectado liquidez a la economía chilena. Con esto hablamos del IFE y
también de los retiros de fondos de la AFP. Ahora bien, estas
inyecciones de liquidez tienen su lado negativo y con esto me refiero al
incremento de la inflación la que ha afectado proporcionalmente a los
sueldos de las familias más vulnerables que ven como sus ingresos cada
vez alcanzan para menos bienes y servicios. Esto a su vez lleva a que el
Banco Central deba recurrir a subir las tasas de interés una y otra vez
buscando bajar la velocidad de circulación del dinero.
En
un escenario como este con una inflación que se debe controlar, con un
crecimiento que muestra recuperación y con mayores índices de empleo, la
idea de nuevas transferencias sociales no es de gran ayuda, al
contrario, genera mayor liquidez en la economía forzando nuevamente los
precios al alza. Aquello lo tiene claro el nuevo gobierno entrante que
incluso ha cambiado sus posturas, en especial, con su negativa ante
nuevos retiros de fondos de AFP. Es por ello que Mario Marcel -al menos
en los primeros dos años en el manejo de la cartera fiscal- evitará
medidas relacionadas con estas transferencias sociales y menos apoyará
retiros de AFP. De modo, que la reacción de Camila Vallejos hace un par
de semanas no es de sorprender frente a su negativa ante la llegada del
IFE laboral propuesto e instaurado por el gobierno anterior.
Para
los Bancos el termino de este tipo de transferencias es una buena
noticia, independiente que igual tuvieron ganancias por sus operaciones
en estos años de pandemia. Sólo se debe recordar que las ganancias
mensuales del
Banco Chile en este año crecieron un 100% con respecto a febrero del
año 2021. Y algo similar -pero en menor magnitud- ocurre con el Banco
Santander cuyas ganancias se incrementaron un 44,7%.
Como
indicamos el termino de las transferencias sociales son buenas noticias
para el mercado financiero porque se regresa a una “nueva normalidad”
en donde el comportamiento de los hogares trae consigo la reactivación
de las carteras de créditos de estas entidades financieras.
De
modo que en la actualidad, la principal preocupación de los bancos se
centra en que los créditos otorgados a sus respectivos clientes puedan
ser devueltos de acuerdo a los plazos establecidos, ya que en caso
contrario esto genera un potencial riesgo que debe ser cubierto
previamente. Para esto existen la cobertura por provisiones, que con
esto nos referimos a recursos destinados a eventuales impagos de los
clientes.
La
preocupación por este impago -más conocido como morosidad- vuelve a
rondar fuertemente en los círculos financieros, y eso se debe a la
perspectiva de incertidumbre que ocurre en el mundo luego de la
pandemia, en donde aspectos como el bajo crecimiento y la alta inflación trae un evidente riesgo de caer en una estanflación.