Para
poder entender medianamente este proceso que se impuso demagógicamente
en nuestro país, como siempre, los políticos de turno, en base a
falacias, es decir mentiras y engaños para justificar lo injustificable
que había ocurrido en más de 20 años en el sistema educacional chileno y
que aún subsiste; la mala calidad de la educación. Por ello es bueno
comentar e informar a las familias de este país y de la Región que el
SAE que se aplica a los alumnos(as) fue ideado y aprobado en el
Gobierno de Michel Bachelet Jeria entre los años 2016-2017 y puesto en
funcionamiento el año 2018 en el Gobierno de Sebastián Piñera Echeñique.
Los
principales fundamentos que se esgrimieron para la ciudadanía era que a
través de un proceso de admisión más justo y democrático se iba a
mejorar la calidad de la educación de todos los colegios y liceos
públicos, sin duda alguna, esto iba de la mano con el gran objetivo:
“Poner fin a la educación particular subvencionada específicamente en el
orden de la administración financiera”, con el elocuente y demagógico
mensaje. “Educación Gratuita para todos(as) los(as) alumnos(as) de
Chile”, “Fin al lucro, Educación de Calidad con Equidad y Justicia
Social”, oferta que aún siguen esperando las familias más vulnerables de
este país.
Esta
propuesta que hacían los iluminados a las familias chilenas consideraba
además que no era posible que los liceos y colegios de nuestro país
realizaran sus propios procedimientos de admisión, los cuales los
catalogaban como procesos injustos, poco transparentes, discriminadores y
que atentaban con la dignidad de los educandos, siendo que los equipos
directivos y técnicos de las modalidades de Enseñanza Básica y Media,
compuestos por docentes, trabajaban con absoluta dedicación y
profesionalismo basado en los objetivos de: respetar los intereses y
habilidades de los(as) alumnos(as), respetar el currículo escolar del
educando, velar por la participación de los Padres y/o Apoderados,
además de contar con el compromiso y responsabilidad de la escuela en
la aplicación de un proceso de admisión cuyo principal
fin era: “La libertad de las familias de elegir el tipo de educación
para sus hijos”. En este proceso además se consideraban, entre otros
aspectos; la meritocracia del educando y el apoyo de la familia, el
estrato social del(a) alumno(a), la cercanía con el colegio
de parte del(a) postulantes, los promedios de notas de la enseñanza
básica, la asistencia a clases, el currículo de vida escolar del(a)
estudiante y la libertad de elegir por parte de la familia el colegio,
esto de acuerdo al Proyecto Educativo Institucional.
Sin
embargo, al día de hoy, el proceso de admisión escolar SAE, es un
proceso poco claro, si ni siquiera las propias direcciones de los
colegios la entienden, discriminador ya que no considera
el currículo escolar del educando ni menos los intereses y/o
habilidades de los estudiantes, solo por nombrar algunos aspectos,
además es absolutamente autoritario, las decisiones están centradas en
una plataforma computacional del Ministerio de Educación, utilizando
como justificativo sin un alumno(a) queda o no en un colegio, el azar,
es decir la suerte, ya que se aplican dos algoritmos, alfa y beta, y en
base a ello se agrupan los alumnos y se lanza la bolita para saber quien
se gana el KINO, esto simplemente fue aplicar el método de nivelar
hacia abajo para que todos estuvieran contento, en especial aquellos
personajes que despotricaban en contra de quienes hacían muy bien su
trabajo y demostraban con resultados que sus colegios eran bien
administrados, además de disponer de personal
comprometido con la educación de los estudiantes, es decir, no se
engañaba a las familias, a los Padres y/o Apoderados ni menos a los
estudiantes, pues se le entregaba una educación de calidad, así como
están las cosas y se siga con la demagogia en políticas educacionales
podrán pasar otros treinta años y las diferencias serán mucho más
grande, basta de seguir engañando a la gente.