Somos un país increíble.
Estamos dentro de los primeros cinco territorios del mundo con las
mayores reservas de cobre y litio, pero no producimos ningún producto
relacionado con la electromovilidad, que es la respuesta a la emisión de
dióxido de carbono al ambiente, la principal amenaza para el planeta y
la humanidad. Al mismo tiempo somos el país que más ha avanzado en el
mundo en generación de energía mediante recursos renovables como el
viento y el sol (ERNC), pero somos uno de esos países que tiene el menor
porcentaje de contaminación, si nos comparamos con EE.UU., China e
India. Tenemos todo para ser exitosos pero no tenemos éxito, y el futuro
no parece cambiar mucho.
Si
de Cobre y litio queremos hablar, durante el presente mes, la División
Andina de Codelco marcó un hito al iniciar las pruebas con carga de
mineral en los equipos que forman parte de su proyecto Traspaso,
iniciativa que consideró una inversión de US$ 1.326 millones y que busca
extender en 30 años la producción de este centro de trabajo ubicado en el
Valle de Aconcagua. De esta forma, la iniciativa entra en la etapa
final para comenzar oficialmente su funcionamiento. El proyecto tiene
por finalidad mantener el valor de la cuprífera estatal mediante una
operación full rajo para los recursos disponibles en la División Andina,
dado el cierre de la mina subterránea. Aumentar en 30 años la
producción puede ser una excelente noticia, pero ¿seguiremos exportando
barras en bruto de concentrado de cobre, donde solo el 30% es
utilizable, y el restante 70% son residuos inutilizables?. Cabe señalar
que estas barras son exportadas a China, dando una vuelta al mundo en
buques, con la contaminación adicional que eso genera.
En
el caso del litio, ya había generado debate la licitación pública que
lanzó el Ministerio de Minería el 13 de octubre para establecer
contratos especiales de operación para la exploración, explotación y
beneficio de yacimientos de litio, donde salieron a la luz señales
concretas del malestar que está provocando en algunos el proceso a pesar
de la defensa que ha sostenido el gobierno. La Compañía Minera Salares
del Norte ingresó el 10 de diciembre una consulta al Tribunal de Defensa
de la Libre Competencia (TDLC) para que resuelva si las bases de
licitación de este proceso pueden infringir las normas que protegen la
libre competencia. Esto porque, según ellos “las bases contienen
condiciones que restringen injustificadamente la competencia, inhiben la
participación de postulantes, reducen la intensidad competitiva del
proceso licitatorio, pueden resultar en una menor producción y, lo que
es más grave, favorecerán arbitrariamente a los grandes actores
internacionales”.
Como
se puede observar, tanto la producción de cobre como la de litio
aumentarán, no exenta de polémica en este último caso, y serán millones
de toneladas de estos “preciosos” minerales los que se exportarán sin
valor agregado, para luego importar un sinfín de artículos hechos con
nuestros minerales. Esta situación INSÓLITA ha venido ocurriendo desde
décadas, y la pregunta que nos hacemos es ¿hasta cuando seguimos en la paradoja de tenerlo todo y no tener nada?