Hace cinco años el diario inglés The Economist mencionó que los resultados académicos y sueldos de los maestros chilenos son de los más bajos. El análisis relacionaba las horas de trabajo, los sueldos y los resultados académicos de cada país en una medición del Informe Pisa (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), en el que Chile se situó en uno de los últimos lugares de la lista de la OCDE.
En el caso de los sueldos, Chile se encuentra en el quinto lugar más bajo. Y eso en cinco años no ha cambiado, por eso los constantes reclamos que hay a nivel país. Los profesores, en especial las educadoras de párvulo, reciben poco salario en relación al trabajo que realizan y en comparación a otras profesiones. Ahora, en pleno 2023 y a menos de un mes del cambio de ministro de Educación, los docentes esperan que se cumplan las promesas de campaña del Presidente Gabriel Boric y que en un año y seis meses no se han cumplido en lo absoluto.
Además, en varias comunas ya se les viene complicando más aún con el traspaso a los Sistemas Locales de Educación Pública (SLEP). No hemos escuchado discutir acerca de las políticas que apunten a mejorar las condiciones laborales de los profesores, ello debe abordarse fundamentalmente como políticas laborales y entender que los resultados de los alumnos van mucho más allá que las condiciones laborales de los docentes.
Los profesores son el motor de cambios de los sistemas educativos, por lo tanto, las condiciones que se le otorgan son fundamentales, son claves. En la medida en que se les entreguen mejores condiciones para la enseñanza, vamos a tener también mejores resultados y eso es lo que nos falta en Chile.