Las elecciones municipales y de múltiples cargos
de Octubre y los movimientos de poder tienen preocupados a muchos. La
política desde hace tiempo ha sido vista como el modo de subsistir para
quienes, no han querido o no o han podido, en el mundo real. Es un
espacio paralelo, donde sin saber mucho, puedes vivir mantenido desde el
Estado. Dickens, el victoriano por excelencia, hablaba de la burocracia
como el ministerio de “circunloquio”, en el que la labor de la parte se
diluye en la inoperancia todo. Todos hacen, cobran, pero nada avanza.
Chesterton muerto en 1936 decía “si tu inteligencia no da para mucho,
siempre tienes la opción de hacerte político. Ciertamente la carrera
política se ha degradado y la lucha fiera por las plazas de poder no
ayuda a dignificar la labor. La corrupción y la intención de
“servirse” más que servir, escandaliza. Muchos, ya en la política desde
hace tiempo, que probablemente no saben hacer otra cosa, no quieren
perder las prebendas logradas ni la manutención asegurada. Están
dispuestos a sacar a los competidores de la carrera por el bien personal
y olvidan el bien país.
La
política es sin duda una labor importante, esencial, algo propiamente
humano. Aristóteles nos definía como “animal político”, con
preocupación de la polis. Esta labor “honraba”, por lo que era ad
honorem, no se pagaba, ya que el honor de servir era suficiente. Esto
fue así hasta el siglo XIX, los parlamentarios ejercían sus labores sin
paga alguna y para mantenerse ejercían doble profesión muchas veces.
Esto cambió en la medida que la democratización incorporó a más personas
a ser parte de las decisiones políticas desde la amplificación del
voto. Con el voto universal, y como un modo de permitir que alguien sin
otras rentas pudiera ser político, la labor se profesionalizó y se
comenzó a pagar. Esto y en la medida que los estados crecieron se
convirtieron en reales botines a repartir. La pugna por el beneficio
personal y las cuotas de poder de los partidos reemplazó la honor de
servir. De “honorables” solo quedó el nombre.
Esto
es lo que vemos hoy en acción. Viejos políticos, emblemáticos de los
partidos “dueños autoproclamados de las plazas” están dispuestos a todo
frente a “aparecidos” que los desafían. Santiago ha sido el ejemplo de
esa mezquindad y de “propiedades” por “Derecho Divino” de
“autoproclamados” candidatos. Pareciera ser que la unidad del sector
deja de ser un tema cuando el cargo que “me mantiene”, “la mamadera que
me sostiene” está en jaque. La campaña sucia y de descrédito puede
servir y la han usado de modo inmoral en estos días. Queda evidencia
que el bien común no es el norte; el personal, es más cercano y
evidente. Por temor a perder las prebendas para el próximo periodo no
quieren que sean las personas las que decidan. En la derecha es
probable que vayan divididos, con lo que Santiago pierde, ya que la
alcaldesa comunista permanecerá. La izquierda no le importa la mala
administración y “el mugral” instalado, no soltará la cuota de poder. Se
unen de “chincol a jote” para apoyar lo malo, todo por el poder.
Esta
es una señal evidente que deja claro que la falta de visión del bien
general y de la idea país puede hacer que los intereses minen la
posibilidad de éxito. La derecha confía en que la mala gestión de la
administración actual les dará el triunfo asegurado, pero las carreras
nunca están corridas. Lo claro es que si se dedican a pelear entre
ellos, no ganarán las municipales y tampoco las presidenciales. “Los de
la vereda del frente toman palco” y con “cabritas” en mano, disfrutan el
patético espectáculo. La derecha se autodestruye y en el horno se
quema el pan.
Esta
semana en Santiago y en la cámara hemos visto que la falta de unión, la
falta de visión país, de programa y la ausencia de la necesaria
vocación de servicio desde la generosidad. Este es el talón de Aquiles
de la derecha miope, que nunca ve venir la derrota. Tengo esperanzas,
hay tiempo para la buena política, la de servicio y humildad, la que por
la generosidad busca primero la unión y no está dispuesta a todo por
el poder.
El bien mayor necesita de inmensa generosidad, Chile no puede perder!!