¿En serio, señor Presidente?… ¿Está hablando en serio?… ¿Usted, sobre todo usted…? ¿Usted hablando de respeto por la ley?… Reacciones
de todo tipo han surgido producto de la actitud de los estudiantes en
Santiago y la medida de evadir el pago del Metro. Quizá, la más
sorprendente, es la de nuestro Mandatario. Sí,
el mismo que durante 30 años no pagó contribuciones por su casa en un
lago (haga, usted la misma, a ver si le aguantan), el mismo que ha
comprado “empresas zombies” para evadir impuestos, el mismo que fue
denunciado en Argentina cuando era dueño de una línea aérea, el mismo
que “fuera de la ley” (delito a secas), desfalcó un banco en Talca, huyó
de la justicia y no pagó un día por su “actuar fuera de la ley”… Así
están las cosas en nuestro país, así la doble moralidad, así el olvido
que intentan implantar la derecha y sus discursos, así la omisión
increíble de quien, ahora Presidente de todos los chilenos, estuvo
prófugo de la justicia, prófugo, así de salvaje… Pero,
como nos hemos -lamentablemente-, acostumbrado a acomodar la moral,
principios y ética según nuestros intereses, criticamos a muerte a estos
jóvenes muchachos que nos están dando cátedra de la lucha por la
dignidad y batalla contra las injusticias, mientras nos hacemos los
lesos, miramos para el lado, y nos olvidamos que votamos por un
delincuente… Los
mismos que vociferan contra los estudiantes, se quedan calladitos
frente a tamaña realidad (lo invito a investigar, lea, escuche a Mónica
Madariaga, busque información), y luego demonice a los muchachos… Acostumbramos
a quedarnos con el “discurso oficial” o con esta “post verdad” que han
instalado para hacernos caer en la desmemoria y olvidar que -uno de los
más destacados desfalcos a la banca chilena-, haya quedado impune, nada,
cero sanción y, que el mismo desfalcador, ha llegado dos veces a La
Moneda… Esa
doble moral, permite que despotriquemos contra los estudiantes y quienes
desfalcan, piden “raspados de ollas”, tienen vínculos con
narcotraficantes, se coluden, aprueban leyes de la República pauteados
por las empresas, pagaron campañas políticas, presentaron boletas
truchas, evadieron impuestos, quienes nos roban sin descaro y control en
la salud y la previsión social, sean (a lo sumo), enviados a clases de
ética… No es
de extrañar, entonces, que los perdonazos surjan para estos que “actúan
fuera de la ley”, sean tratados con guante blanco, muevan sus contactos,
salven a sus hijos asesinos que atropellan a un trabajador y lo
abandonan como a un animal, aquellos que salvan a sus hijos de
contrabando por drogas, aquellos que pagan arriendo a parientes, etc.,
etc., etc., salgan libres de polvo y paja y, usted, yo, los miles de
chilenos sigamos colgados de la brocha mientras esta clase privilegiada
se “caga de la risa” frente a nuestras narices… Lo
peor, la falta de autocrítica, esa complacencia típica de quienes les
importa un comino la dignidad, la justicia, la complacencia de quienes
día a día permiten los más grandes abusos que estamos viviendo, pero se
justifican porque no somos ni Venezuela ni Cuba… ¿Plop!… Nadie
debe actuar fuera de la ley, nadie, pero no analicemos las
consecuencias, a ver si -de una vez por todas-, alguien pone énfasis en
las causas, en los orígenes y critique de igual forma a estos
delincuentes de “cuello y corbata” (muchos de ellos instalados en el
Parlamento) y no solo a los estudiantes que evaden el pago del metro… ¡Cuidado! Con el tipo de sociedad que estamos construyendo… La injusticia no dura una eternidad. Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.: Menos para los que miran para el lado
y se hacen los soberanos imbéciles cuando nos ultrajan día a día y
menos para los que siguen confiando en un Mandatario que se infringió la
ley…