Mientras
leo y veo todas las noticias y reportajes sobre las diversas crisis que
estamos atravesando, no puedo dejar de pensar en los efectos que esta
información provoca en nuestra población y, por sobre todo, en quienes
buscan mejorar el mundo a través de sus innovaciones. Este efecto es
reconocido por todos y todas, y podríamos llamarlo “temor a la
incertidumbre”.
El
temor a la incertidumbre no solo provoca una constante aceleración de
pulsaciones y mal dormir, sino que además se infiltra en todas nuestras
decisiones hasta el punto de paralizarnos por completo. El miedo no nos
permite avanzar y hoy, más que nunca, es necesario hacerlo para
encontrar una salida.
Pienso
en todas las adversidades por las que atravesó Nikola Tesla y, sobre
todo, quienes en ese momento invirtieron en el desarrollo de sus
inventos. Dos años después de que Westinghouse Electric había firmado su
contrato con Tesla para ganar la famosa “Guerra de las corrientes”,
ocurrió una crisis económica denominada “Pánico de 1890”, la cual hizo
honor a su nombre y remeció a todos y todas.
Seis
años después Tesla había desarrollado su motor de inducción y
Westinghouse Electric compraría la patente por miles de dólares.
El
crecimiento de un país depende, en gran medida, del desarrollo de
innovaciones que puedan mejorar nuestra vida. Es urgente fomentar la
cultura de desarrollo nacional, donde la innovación se posicione como
eje central y surja como un método para encontrar soluciones a los
problemas que se viven hoy en día. Esto en materias de ciencia, medio
ambiente, salud y tecnología -por nombrar algunas-, donde además resulta
clave recordar que es fundamental el aporte privado en la inversión y
la importancia de que el Estado fomente esa relación virtuosa.
En
momentos de crisis es fácil perder de vista lo relevante que es
potenciar la innovación, la inversión y el crecimiento del ecosistema.
En
la historia de Tesla, el “Pánico de 1890” no surtió los efectos
esperados en quienes apoyaron sus innovaciones. Si el temor por la
incertidumbre los hubiese paralizado, hoy no podríamos hacer algo tan
simple como tomar nuestro control remoto, apagar el televisor y tomar la
decisión de dormir un poco mejor.