Un cambio de gabinete insípido y como un globo a punto de estallar

El
reciente cambio de gabinete del Presidente, Gabriel Boric, respondió
más bien a las presiones de la derecha que a buscar liderazgos que sean
capaces de sacar adelante las reformas de esta alicaída administración:
sin Pacto Fiscal y sin Reforma de Pensiones, la gestión del magallánico
se iría en caída libre, sin paracaídas de protección y con promesas
grandilocuentes incumplidas.

Lo
que sí quedó en claro fue el castigo a Revolución Democrática (RD),
porque, al final de cuentas, sus “convenios truchos” le están pasando la
cuenta a este sector de “amiguis progres” que quedaron con una muy baja
representatividad a nivel de ministerios, con prácticamente nulo
protagonismo. Con este cambio de Gabinete, perdieron ministerios claves
como el de Educación.

Antes,
recordemos que RD estaba en gran parte de las reparticiones públicas,
instalados por Giorgio Jackson y toda esa manga de “compadres”, pero de
ese período de ganancias, de privilegios, de fortunas y de llenarse los
bolsillos, pareciera que está quedando poco. Eso, sí, en el plano
teórico, porque en la práctica, sabemos que siempre los sinvergüenzas,
aquellos no apegados a las normas, a los estándares de ética, se las
rebuscan para aparecer y seguir lucrando.

La
salida del senador, Juan Ignacio Latorre de la presidencia de RD -y de
toda la directiva del sector- es una señal potente no sólo de falta de
liderazgo, sino de flaqueza, porque en caso de crisis, varios optan por
huir y salvarse, quizás, para otra guerra, aunque sea para enfrentar
hasta un conflicto imaginario. La renuncia de la directiva de Revolución
Democrática se da en el marco de una profunda crisis del partido
fundador del Frente Amplio, luego que hace dos meses explotara el Caso
Convenios, tras lo ocurrido con la Fundación Democracia Viva. A la
salida de Giorgio Jackson de Desarrollo Social, se sumó la destitución
de Marco Antonio Ávila en Educación.

Volvamos
de plano al poco interesante cambio de gabinete y que, a la luz de los
nuevos designados no promete nada o bien poco. Respecto del equilibrio
de fuerzas, el PC ha sumado peso en el Gabinete, mientras el partido RD
ha quedado sólo con una cartera.

Nicolás
Cataldo (PC) reemplaza en Educación a Marco Antonio Ávila. Carolina
Arredondo llega al Ministerio de las Culturas, reemplazando a Jaime De
Aguirre. Sale de Minería, Marcela Hernando y asume Aurora Williams. En
Desarrollo Social, asume Javiera Toro y en
Bienes Nacionales, aparece Marcela Sandoval.

El
Presidente, cambió cinco ministerios, pero no tocó a su equipo
político. Todo, en medio de un complejo momento para el Ejecutivo, el
más crítico en lo que lleva de administración, con un descontento
generalizado de la ciudadanía y donde los únicos que lo aplauden son
aquéllos “arbolitos” que le regalaron el voto, pensando que “Boric, va a
cambiar todo”.

El
comité político del Presidente, por lo tanto, seguirá intacto y lo
conforman: Carolina Tohá (Interior, del PPD, de la izquierda moderada),
Álvaro Elizalde (que lleva las relaciones con el Parlamento desde la
Segpres, socialista), Vallejo en la vocería, Mario Marcel (Hacienda,
socialista), Antonia Orellana (ministra de la Mujer, militante del
partido Convergencia Social del Frente Amplio, como Boric ) y Jeannett
e Jara (Trabajo, militante comunista).

¡Perdón!, ¿de qué cambios sustantivos están hablando dentro del gabinete? Sólo un maquillaje. Nada más que eso.

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