Un Chile diferente, es posible en unidad

En
octubre próximo enfrentaremos una nueva elección pese al desgaste que
sentimos todos los chilenos al tener que ir nuevamente a las urnas
electorales, donde vamos a elegir por cambios de administración, o
continuidades de gestión pública, con la particularidad que, en esta
vuelta, el voto será obligatorio. En este escenario, la lista de
candidatos crece cada día con variadas propuestas, distintos tonos, y
diferencias en los sectores que presentan a sus mejores cartas, pero
siempre con un mensaje similar entre una larga nomina de posibles
elegidos: bien común para el país, con enfoque en el desarrollo
nacional, seguridad para las familias, aumentar cifras de empleo,
mejorando así nuestra calidad de vida.

Entiendo
entonces que todos quienes sentimos profunda vocación de servicio,
comprendemos que el llamado es a servir de verdad, pero eso implica un
desafío que no todos están dispuestos a enfrentar, ya que es necesario
preguntarles ¿qué tanto conocen realmente las necesidades de quienes los
eligen?, ¿Cuánto han escuchado a sus electores, para cumplir con la
representación que exige el cargo que disputan?

En
campaña, abunda la propagando donde el candidato cuenta por qué su
nombre es la mejor opción, respondiendo a la pregunta ¿Por qué quiere
ser elegido? O ¿qué espera para su gestión?, y la verdad es que, de
historias, sobran protagonistas; pero hasta aquí nadie ha dado
respuesta, en vez de pensar en como escribir su relato, cuál es el que
realmente queremos vivir, porque si nadie desconoce la lectura de las
urgencias que tenemos en Chile, necesita
mos dejar de lado diferencias personales, para avanzar en aquellos proyectos que requieren sentido común.

Quien
gobierna acusa a la oposición de obstrucciones en sus proyectos, y si
la oposición cambia de rol y se vuelve gobierno de turno, alega en
contrario la misma acción. La izquierda culpa a la derecha, y la derecha
devuelve la acusación… y así, con este histórico mecanismo, los
perjudicados somos todos los chilenos que vemos sin avance el desarrollo
esperado para el que fueron mandatados en representación.

Entonces,
trabando el progreso por egos innecesarios, la inseguridad de la que
todos los partidos hablan tiene proyectos sin aprobarse porque ni
siquiera están en discusión. La falta de crecimiento económico no tendrá
mejores cifras, si el gallito político sigue siendo mas importante que
entregar solución. La creación de nuevos empleos que traerá alivio para
miles de familias no será posible si no existe unidad y consenso en
brindar apoyo para quienes no necesitan promesas para el futuro, sino
inmediatez en la gestión.

Un
Chile diferente es posible, en tanto los intereses de bloque queden a
un lado, para dar paso a la anhelada unidad que lamentablemente nadie
promueve, porque parecen todos estar más concentrados en ganar sus
propios desafíos, en vez de cumplir el desafío de hacer ganar a toda la nación.

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