Un evento “rasca” en un país que normalizó la vulgaridad

Lo ocurrido el fin de semana con un evento de cierre de campaña de la opción Apruebo no puede tener otro calificativo que
de “rasca”, ordinario, vulgar, vergonzoso. No lo podemos dejar pasar,
porque si queremos crecer como país, si queremos madurar como nación no
es posible tolerar un vejamen a la
bandera chilena y a las buenas costumbres que se aprenden en el hogar. Y a los magallánicos nos preocupa aun más que el evento haya
sido respaldado y transmitido incluso a través de la redes sociales del
alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, nacido y criado en Magallanes. A
todos nos dolió en el alma ver la vulgaridad, burlándose de nuestros
símbolos nacionales. En este país se normaliz
aron la
violencia, la arrogancia y el creer tener la absoluta verdad. Por eso
estamos fragmentados, por eso estamos divididos. La performance
promocionada por Sharp y protagonizada por un movimiento denominado Las
Indetectables es lo más burdo y ordinario que hemos visto en años, pero
que ni siquiera nuestras propias autoridades condenaron en su momento,
cuando fuimos testigos de cómo se maltrataba a carabineros y a las
fuerzas militares. Porque para eso la memoria no puede ser frágil. Todo
lo contrario, tenemos que salir a condenar la violencia, la destrucción.
Acá se quemó Chile y muchos aún lo justifican
; se quemaron iglesias, no hubo tolerancia con nuestro vecino y sus pensamientos e ideologías. Para qué decir que
se llegó a señalar en la propia Convención Constitucional sobre la idea
de cambiar nuestro himno patrio. En todas las sociedades puede haber
absoluta libertad de expresión, pero lo que se hizo en Valparaíso es
vergonzoso, porque se les facilitó un escenario y un micrófono para
basurear a nuestra
bandera chilena. Si la cultura nacional es eso, no sé en qué pie estamos.
La animación de nuestra colega periodista Alejandra Valle, justificando
la ordinariez, es condenable desde todos los sectores. Y si Sh
arp
cree que a su amigo Gabriel Boric le estaba haciendo un favor con ese
acto, está completamente equivocado. Ese “apruebazo” es tan o más
condenable como el telefonazo de la ministra de Desarrollo Social,
Jeanette Vega, al prófugo de la justicia chilena Héctor Llaitul. Estas
cosas pasan porque permitimos que ocurrieran durante muchos años. Acá se
permitió la destrucción de espacios públicos, la funa, la denostación,
la violencia, el saqueo. ¿Y? Ese no es el Chile que queremos para
nuestros hijos, nuestros nietos y las nuevas generaciones que vendrán.
No señores, eso no se hace.

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