Un nuevo aliento

La
reciente elección de Vlado Mirosevic, como Presidente de la Cámara de
Diputados, fue un triunfo indiscutible del Gobierno, un acierto, porque
representa al socialismo liberal y democrático, el primer gran logro del
aparato político, de la vieja guardia que logra establecer un puente
entre dos mundos y generaciones que ya no parecen irreconciliables, ni
pueden serlo. O sea, se acabó la supuesta superioridad moral, la nueva
épica, la crítica radical a los últimos treinta años, al neoliberalismo.
En definitiva, un nuevo aliento para el retorno a la cordura política,
al realismo y al necesario pragmatismo que requiere el país para
realizar las reformas posibles en los aspectos esenciales de educación,
previsión y salud.

O
sea, el Gobierno, no puede sino cerrar el torniquete y pagar un módico
precio por el pasaje del Metro. Por cierto, quedan temas pendientes
como la educación pública, el fracaso de la reforma, que se expresa
dramáticamente en la crisis del Instituto Nacional, otrora el orgullo de
la educación pública chilena que ahora se viste de mamelucos blancos
para defender la excelencia académica. En definitiva, un desborde de
ira inconducente, irracional y contrario al proyecto educativo
institucional que lo prestigió por más de dos siglos.

La
Cámara de Diputados y la dupla Mirosevic – Bianchi, es una inteligente
jugada política, que combina innovación, experiencia y sagacidad, gran
creación política de la mano derecha de Michelle Bachelet, la Ministro
Ana Lya Uriarte, que de momento, al menos da una tregua a un Presidente
en caída libre, que ahora se ilusiona con este nuevo aliento, con un
proyecto de reforma previsional que se presenta como una iniciativa que
aspira a legitimar una iniciativa emblemática, combinando solidaridad y
ahorro individual.

En
definitiva, se ha generado una oportunidad que puede ser generosa y un
encuentro fructífero entre dos generaciones que se necesitan, que
requieren aprender una de otra, revitalizarse, tomar un nuevo aire,
generar nuevas experiencias, superar el pasado y enfrentar un futuro
desafiante y complejo, en el contexto de un nuevo orden mundial, que se
presenta multipolar y desafiante para un país pequeño como el nuestro,
que no tiene oportunidad de abanderizarse sino que debe privilegiar más
que nunca su interés nacional, cimentado en el respeto a los derechos
humanos y en la democracia posible.

Vlado
Mirosevic, contra el autoritarismo y el populismo, una tarea difícil
para un político joven, que aspira a ser liberal, socialista y
demócrata, la pregunta es ¿Por que no?. Se le debe al menos el
privilegio de la duda y desearle que lo acompañe buen viento y buena
mar, que este Gobierno lo necesita.

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