El
29 de septiembre, nuestro Presidente de la República, Gabriel Boric,
presentó en cadena nacional la Ley de Presupuesto 2023. Se trata del
primer presupuesto que presenta este Gobierno, y al igual que su línea
programática, éste presenta un fuerte componente social y
descentralizador. La iniciativa que se espera sea aprobada a más tardar
el 1 de diciembre, pone énfasis en la necesidades de las personas, y en
la independencia de la regiones para administrar sus recursos.
Por
ello, es un presupuesto creado en base a tres pilares fundamentales:
Seguridad Económica, logrando una mayor reactivación económica y
generación de empleo; Seguridad Ciudadana, lo que se traducirá en más
policías, recuperación del espacio público, combate al narcotráfico y al
crimen organizado; y Seguridad Social, más gasto social, aumentado en
8% con respecto a la Ley de Presupuesto del 2022. Esto destinado a
mejorar las pensiones, salud, educación y niñez.
En
relación al presupuesto anterior, este presupuesto expandirá en un 4,2%
para el año 2023, y está pensado para resolver concretamente los
problemas de las personas con una sólida base de responsabilidad fiscal.
Esta
semana los ministros de las distintas carteras de Gobierno salieron a
recorrer Chile para explicar los componentes y significado del
Presupuesto 2023. Y a Magallanes le tocó
el turno a la vocera de Gobierno, la Ministra Camila Vallejo, quien
durante el punto de prensa con los medios de comunicación, y en el
encuentro con pensionados de Punta Arenas, destacó estas dos cualidades.
Por
primera vez los fondos de los gobiernos regionales, no estarán bajo la
tutela del Ministerio del Interior. Es decir ahora los Gobiernos
regionales podrán ser las unidades ejecutoras de sus propios programas
de inversión para ser más eficientes desde el punto de vista del gasto
público.
Se
establece también que en todo aquello que no implique un cambio a dicha
partida, las modificaciones al presupuesto se materializarán a través
de resoluciones exentas de los mismos gobiernos regionales con visación
de la Dipres, excepto lo relativo a los gastos de personal. Esto
permitirá agilizar la tramitación para el uso de los recursos,
disminuyendo significativamente los tiempos de aprobación de estas
resoluciones que tienden a ralentizar la ejecución.
Como
se puede apreciar, nuestro Gobierno tiene programado todo un plan de
descentralización. Pero esto no sólo ha quedado en el discurso, sino que
se está avanzando en aquello. A principio del próximo año ya estaremos
viendo la ejecución del Plan de Zonas Extremas, el traspaso de
competencias a regiones, y la flexibilización en el uso de recursos. Ya
no sólo no dependeremos de la burocracia del nivel central, sino que
además contaremos con un aumento de presupuesto de un poco más de un
20%, lo que implicará una tremenda oportunidad para ampliar los
proyectos que se están haciendo, logrando mayor crecimiento y desarrollo
regional.