Un solo Chile

Para
nadie es indiferente que Chile cambió. Esa frase la hemos escuchado
seguido desde hace un tiempo, pero no nos hemos detenido a analizar de
qué cambios hablamos. Chile cambió, porque en casa se habla de política
con mayor libertad, pero también con más respeto, asumiendo que todos
tenemos un punto de razón cuando el diálogo prima por sobre nuestras
diferencias; cambió, porque obligó a una clase política a sumar
esfuerzos y acuerdos para el mayor desarrollo del bienestar nacional,
dejando atrás la guerra de trincheras, para demostrar que cuando el país
habla, el trabajo urgente obliga. Cambió, porque entendimos que somos
los ciudadanos los verdaderos arquitectos del próximo Chile, exigiendo a
nuestros representantes que el fin para el cual fueron elegidos tome
nuevas rutas y proyectos, considerando las necesidades actuales,
exigiendo soberanamente que haya más terreno y cercanía con quienes les
delegamos nuestra representación.

Pero
también nuestro país demostró que no está de acuerdo con los extremos,
manifestando a través de las urnas un llamado a la renovación, al
recambio generacional y a una nueva forma de hacer política, dejando a
“políticos viejos” fuera del camino, y al decir viejos, no hablamos de
edad, sino a la forma de trabajar y enfrentar estos nuevos tiempos que
Chile demanda.

La
vieja política es aquella que trabajaba en bloques; esa que solo veía
los beneficios para sus sector sin pensar en reales acuerdos para no
darles visibilidad y tribuna a otros sectores; esa política antigua que
miraba con recelo al que pensara diferente, sin reparar que el fin
perseguido por todos los sectores, pese a las diferencias naturales que
puedan existir, es el desarrollo del país con miras a un bien común,
pero en vez de conectar aquellos puntos que nos permitan avanzar, la
mirada estaba puesta en las diferencias que jamás llevarían a algún
acuerdo. Entonces, ¿por qué en este punto Chile también cambió? Porque
el país que estamos construyendo exige un trabajo multisectorial donde
todo aquel que contribuya al desarrollo nacional sea bienvenido; donde
nadie quede fuera por pensar diferente; donde todos podamos aportar al
debate considerando que no hay visiones erradas, sino diferencias que
deben ser oídas con total respeto, porque de estas mismas diferencias
desprendemos también nuestras similitudes, porque de seguro si lo
conversamos en casa, para nadie es desconocido que nos falta avanzar,
que aun la tarea es grande porque la cancha sigue siendo desigual,
porque mientras no haya equidad, no descansaremos en entregar toda la
energía para que nuestro desarrollo sea pleno, porque en materias
sociales necesitamos mejores políticas públicas; pero del mismo modo,
creo que nadie puede desconocer que Chile ha crecido mejor que ningún
país de la región, que este nuevo Chile al que apuntamos tiene que
consolidar el diálogo por sobre la violencia, y que la mejor forma de
enfrentar acuerdos es con un claro concepto de unidad multisectorial.

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