Una derrota más profunda

Si
el 4 de septiembre del año pasado el Gobierno resultó derrotado
ampliamente cuando el Rechazo obtuvo el 62% de la preferencia ciudadana,
el resultado del domingo pasado huele a humillación para el Gobierno y
en general para la izquierda chilena. Las previsiones auguraban un
triunfo para la derecha en línea con lo sucedido en el plebiscito
anterior. Sin embargo, la realidad superó a la demoscopia y las derechas
alcanzaron no sólo los 3/5 de miembros del Consejo Constitucional, sino
también los 2/3 son necesarios para insistir en alguna norma rechazada.
Todo mal para la actual administración que va de derrota en derrota.

El
Partido Republicano al tener para sí los señalados 3/5 tiene en sus
manos en gran medida el resultado del plebiscito constitucional del 17
de diciembre venidero. Su responsabilidad en este sentido es mayúscula.
Para la derecha de Chile Vamos me parece que no fue tan mal resultado.
Es evidente que electoralmente no les fue bien, pero el 11% obtenido les
puede ubicar como mediadores entre la derecha mayoritaria y la
izquierda con el fin de llegar a acuerdos. Esta posición moderadora
puede darles buenos réditos electorales a fin de año en la medida que
sepan administrarla adecuadamente.

La
centro izquierda ha caído a niveles insospechados hasta no hace mucho
tiempo. Con el resultado obtenido queda fuera del debate constitucional,
al que irreflexivamente se adhirieron en 2019. Renegar de su propia
obra cuando gobernaron como Concertación y con ello querer contentar a
jóvenes revolucionarios, fue un muy mal negocio político, que les tiene
ahora casi extintos. Como se puede apreciar, si bien el centro político
se ha ido quedando sin representación partidaria, C
hile Vamos sigue representando a un importante sector del país, en tanto el centro izquierda se ha desfondado.

Para
el gobierno ha sido una dura derrota, mayor incluso a la de septiembre
del año pasado. Era evidente que en sólo siete meses la tendencia que
favorece a las fuerzas

del Rechazo seguiría, aumentada ahora por la deficiente gestión
gubernamental. La mala evaluación de la actual administración nuevamente
influyó en los resultados del domingo, que hizo que casi el 70% de los
votantes favoreciera a fuerzas políticas opositoras al Presidente Boric.
El Gobierno no ha podido salir de su propia trampa que ha sido apostar
todo su capital político al proceso constitucional en la creencia que
para la ciudadanía el tema es prioritario. Este diagnóstico sigue siendo
mayoritario en los partidos del Frente Amplio que aún no caen en

cuenta que octubre de 2019 es parte del ayer. Aferrándose a un buen
pasado, como un boxeador otrora exitoso, pero de presente lastimoso, la
ultra izquierda sigue convencida que el pueblo no sabe lo que quiere y
ellos están para iluminarle.

Explicar
entonces el resultado es indispensable para tratar de entender lo que
puede venir en los próximos meses en el país. Si la ultra izquierda
sigue en modo negación de lo que comenzó a ocurrir desde abril del año
pasado, continuarán las derrotas electorales para ellos. Si el centro
izquierda a su vez sigue avergonzándose de su gestión en los 24 años que
fueron gobierno, también continuarán cosechando reveses electores. Si
el centro derecha de Chile Vamos se alza como el sector moderado y
conciliador en el Consejo Constitucional, podría ser nuevamente
favorecido por el voto popul
ar. En cuanto a republicanos sólo si son capaces de asegurar gobernabilidad, podrá seguir en la ruta del éxito político.

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