Una nación de infelices

Recientemente la empresa
de estudios de mercado Ipsos, dio a conocer su informe de “Felicidad
Mundial 2022”, en el cual muestra la opinión de más de 20.500 personas
en 30 países, incluido Chile, con el objetivo de medir el nivel de
felicidad existente entre los ciudadanos y qué les entrega mayor
satisfacción.

Según
la encuesta, un 53% de los chilenos se declara como una persona
feliz/algo feliz, estando por debajo del promedio mundial (67%) y
ubicándose como el cuarto país con el porcentaje más bajo en este ámbito
sólo por detrás Hungría (51%), Argentina (48%) y Turquía (42%).

Respecto
al nivel de infelicidad, Chile se posiciona en la cuarta posición del
ránking con un 46% de personas que dicen no ser felices, igualando con
Colombia y superando por un 13% el promedio mundial (36%) en este
tópico.

A
nivel global, el 90% de la gente asocia la felicidad a la salud física,
el 89% la relaciona con la salud mental, el 89% con las condiciones de
vida (agua o comida) y el 88% con la seguridad personal. Por su parte,
los factores menos nombrados por los encuestados son irse a vivir a otro
país (46%), tiempo para gastar en redes sociales (48%) y la necesidad
de tener nuevos líderes políticos en mi país (57%).

En
Chile, el factor que más le influye en su felicidad, de acuerdo a lo
expresado por las personas encuestadas, es la salud mental, seguido por
la salud física y en tercer lugar el sentir que la vida tiene sentido.
Otros aspectos como tener hijos y la relación con la pareja aparecen
bastante más atrás, como las prioridades número 7 y 11 respectivamente.

Por
su parte, las tres cosas que menos felicidad le causan a los
encuestados nacionales son el tiempo que se dedica en las redes
sociales, seguido por las posesiones materiales y la cantidad de
tiempo/dinero que destina la gente a caridad o a ayudar a los demás.

Y
como somos una nación altamente competitiva, y a la luz de las
evidencias, bien podríamos establecer que Chile está haciendo todo lo
posible para encabezar este selecto ránking a nivel global. De hecho,
las últimas est
imaciones
y proyecciones económicas del FMI advierten que nuestro país, producto
de las incertezas e inestabilidades, podría ser el de menor crecimiento
entre los años 2022 – 2023. ¿Factores que inciden? Percepción de alta
inestabilidad política, con un gobierno aún más inestable y las
incertezas respecto a lo que pudiera ser nuestra nueva Constitución.

¡Pero
por qué vamos a alarmarnos! Nos gobiernan jóvenes que realizan su
práctica en gobierno y servicio público, los convencionales han
rechazado artículos como, por ejemplo, la libertad de los padres y
madres de elegir la educación de sus hijos, la inexpropiabilidad de los
fondos de pensiones (en chileno simple: con la nu
eva
constitución el gobierno de Boric, o quien sea, puede dar el manotazo a
esos recursos y “fregaste” les mandó saludos), aborto hasta los 9 meses
de embarazo y tanto más.

¿Felicidad? Eso es para naciones de progreso, desarrollo y libertad. Acá, esto es Chile nada más.

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