Una reforma previsional, camino al reconocimiento de la vida trabajada

Nuestro
gobierno, encabezado por el Presidente Gabriel Boric, busca cambiar en
profundidad el sistema de pensiones que existe actualmente en el país.
Se proponen modificaciones sobre quién recauda la cotización, de cuánto
es esa cotización, cambian los actores privados que pueden participar en
el sistema, y además el Estado ingresa para cumplir un rol protagónico.
De esta forma se ajustan las modalidades de pensión que pueden recibir
quienes se jubilan, entre muchos otros cambios, que abarcan inclusive,
el ahorro previsional voluntario.

Son
variadas las dudas que han surgido desde que el Presidente de la
República anunció el proyecto de Reforma Previsional, y las dudas son
válidas y atendibles, pues no nos alejaremos de uno de los sellos de
nuestro gobierno, cual es construir nuestro país entre todos y todas.

Esperamos en el debate, no se pierda este objetivo central, que es el aumento de las pensiones.

Con
este proyecto dejaremos atrás un sistema extremo, que no ha cumplido
con las promesas de quienes la crearon y que tiene deficiencias
ampliamente conocidas.

Con
esta reforma apostamos no sólo a aumentar las pensiones los futuros
jubilados y jubiladas, sino también, para quienes hoy deben depender de
la buena voluntad de sus familias y amistades para llegar a fin de mes,
para aquellas mujeres que por ser mujeres llevaron sobre sus hombros el
paradigma de cuidadoras, teniendo que abandonar el mundo laboral con
remuneración, provocando fuertes lagunas previsionales que hoy se
traducen en una pensión muy deficiente.

Para
dar respuesta a estas y otras muchas necesidades, nuestro Gobierno ha
propuesto un mecanismo basado en tres ejes fundamentales: 1) un aumento
de la pensión garantizada universal (PGU), la cual se financia con
recursos públicos a través de la reforma tributaria, 2) el otorgamiento
de una nueva pensión del seguros social del 6%, financiada por los
empleadores, de manera gradual en 6 años 3) disminución de las
comisiones y mejoramientos de la rentabilidad obtenida en el componente
de capitalización individual.

Es
decir, con este nuevo sistema mixto de pensiones, con una escalera de
la seguridad social, existe un pilar básico con la pensión garantizada
universal, un pilar contributivo en el cual hay una cuenta de ahorro
individual financiada con la cotización del trabajador o trabajadora,
donde se puede elegir entre inversores privados y uno público. Se
incorpora además un nuevo Fondo Integrado de Pensiones financiado con el
aporte del empleador, que registra los aportes en cuentas personales
con mecanismos de compensación para mujeres que funciona como un seguro
social y es administrado por un ente público de inversiones, y
finalmente incentivos para el ahorro voluntario.

Así,
la creación del Fondo Integrado de Pensiones permitirá a Chile salir de
un sistema que es extremo, porque solo tiene capitalización individual y
es solo de administración privada. El 83% de los países de la OCDE
tiene un componente público-solidario en su pilar contributivo similar
al que crearemos con la reforma.

Independiente
del mecanismo al que se llegue a consenso es importante que la reforma
de pensiones que se aplique en nuestro país termine con la injusticia
que miles de chilenos y chilenas sientan que no importa cuánto y cuántos
años se esfuercen, porque nunca llegarán los días en que puedan
descansar y llevar una vida digna, sin la preocupación de saber si les
alcanzará para pagar sus cuentas. Seguimos!.

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