Universidad pública y ciudadana

La
Universidad Católica de Temuco actual es la sucesora de aquella
institución de educación superior que fundara monseñor Alejandro
Menchaca Lira, entonces obispo de la diócesis de Temuco, un martes 8 de
septiembre de 1959. Su firma, en un salón del Club Temuco, rubricó un
decreto diocesano, con la asistencia de autoridades locales,
provinciales y el respaldo de la ciudad de Temuco y de la provincia de
Cautín.

La
fundación de las Escuelas Universitarias de la Frontera, o Universidad
de la Frontera, nombre que sostuvo y mantuvo por poco más de una década,
contó con el respaldo de la ciudadanía. Solo ese día 8 se exhibían
nombres y firmas de poco más de 150 propiciadores temuquenses y de
localidades vecinas. Con el pasar de los días se sumaban decenas,
centenas de nuevos propiciadores, llegando a totalizar, a mediados de
noviembre, solo dos meses después de la fundación, poco más de dos mil
los propiciadores.

No
conozco, no he sabido de apoyo ciudadano tan relevante a una
institución de educación superior en Chile, en el pasado ni en el
presente. Lo afirmo, y l
o
reafirmo, no tengo duda de que el arrojo inicial de ese acto
fundacional y el respaldo ciudadano que concitó es inédito a nivel
nacional.

Hoy,
en que se debate cuál universidad es más meritoria de sostenimiento en
el tiempo y en el espacio, traigo a colación esta información, pues
desde su arranque en la primavera de 1959, con el impulso de tantos
firmantes, siempre acogió las inquietudes de la comunidad local y
provincial, primero, y con los años de toda la vasta región del sur, y
de todo el país.

Este
compromiso con la ciudadanía fue corroborado con el respaldo académico
de la Universidad Católica de Chile, institución que ratificó la
solicitud del obispo Menchaca y del Consejo Universitario ya en los
primeros meses de 1960, luego de resistir no pocos empeños o embates
gubernamentales y no gubernamentales que sostenían propias iniciativas
de instalación de una sede universitaria estatal en Temuco. Finalmente,
ambos proyectos se establecieron a la par con singulares destinos.

A
sesenta y tres años de la fundación de la que es hoy Universidad
Católica de Temuco, al abrigo de la diócesis San José de Temuco, con más
de cincuenta programas académicos de pregrado, una veintena de
programas de magíster y tres doctorados acreditados, con relevantes
hitos en proyectos de investigación, particularmente en áreas de
educación, recursos naturales, ciencias sociales, no dudo de que la
Universidad Católica de Temuco cumple a plena satisfacción los designios
del decreto fundacional de monseñor Mencha
ca
Lira, y de los poco más de dos mil temuquenses y ciudadanos de la
provincia de Cautín que firmaron, apoyaron a la que en principio se
llamara Universidad de la Frontera, o Escuelas Universitarias de la
Frontera.

Cierro
esta columna con respaldo documental que conozco en primera persona;
así quiero rendir un homenaje a siete personas que firmaron como
propiciadores de la fundación de esta institución de educación superior,
ellos son Eduardo Gras Díaz, Rodolfo Neumann Thiers, Juan Gajardo
Coulon, Pedro Pastor Araya, Carmen Gutiérrez Medina, Alfonso Zúñiga
Fontecilla y Harold Noack Scherer. Ellos aún nos acompañan y es de toda
nobleza destacarlos. ¡Gracias, muchas gracias, por confiar en esta
obra!

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