Vacunación y personas mayores: ejemplo de amor, alegría y agradecimiento

El
insistente llamado a vacunarse realizado desde el Gobierno y otros
tantos sectores, va mucho más allá del respeto o cumplimiento de una
norma sanitaria, además es voluntario, se trata finalmente de un acto de
preservación y amparo de la vida, de un comportamiento humanitario y de
amor a quienes nos rodean.

Ese
mismo comportamiento y demostración de amor y alegría es el que hemos
podido observar durante estas semanas por parte de las personas mayores
en los diferentes puntos de vacunación en Magallanes y resto de Chile.
Una celebración de la vida y de esta oportunidad que se brinda para
hacer frente a la amenaza del Coronavirus que tanto dolor ha ocasionado
en las sociedades.

Al
parecer, las personas mayores han comprendido muy bien la importancia
de la vacunación como proceso sanitario, pero también como símbolo del
cuidado por la salud de todos y en particular de los más adultos.
Ejemplo de responsabilidad y del valor que podemos entregarle a la vida
en un contexto extremadamente particular y sensible.

De
esta forma se han vivido estos días en esta parte del territorio
nacional, donde hemos podido recoger el testimonio de vecinas y vecinos
con mucha motivación, esperanza y alegría acudiendo a vacunarse e
invitando al resto de la comunidad cuando corresponda.

Los adultos mayores nos suelen dejar importantes enseñanzas y grandes ejemplos, y en esta oportunidad no ha sido diferente.

“Los
adultos mayores nos han dado un ejemplo de alegría, de resiliencia, de
compromiso. El año 2020 fue un año de muchas angustias, hagamos del 2021
el año de la esperanza”, comentó el Presidente Sebastián Piñera
destacando la gran concurrencia a los puntos de vacunación en todo el
país, dando cumplimiento al programa de vacunación masiva establecido
por las autoridades sanitarias.

Asimilar
este nuevo ejemplo de las personas mayores como parte del proceso de
vacunación contra el Coronavirus, nos devuelve la esperanza de que es
posible avanzar en la lucha contra la pandemia y alcanzar un nuevo
bienestar para las familias y para quienes más han sufrido durante estos
largos y angustiantes meses.

El
desarrollo de las sociedades y sus comunidades debe ser alcanzado sobre
la base del respeto profundo cultivado a través del diálogo, la
inclusión y la participación, junto al aseguramiento de la justicia y
los derechos, en este caso, así como la vacunación destinada a las
personas mayores y cualquier otro programa que los tenga como
destinatarios, debe ser considerado como un avance en el camino hacia
una mejor sociedad, un mejor país y mejor región.

En
este sentido, el Gobierno ha venido desplegando una serie de medidas
que apuntan directamente hacia ese anhelado propósito y el programa de
vacunación masiva va en esa dirección, formando parte de este objetivo
que debe alinearnos a todos como sociedad.

El
respeto hacia las personas mayores y el aseguramiento de su salud nos
llama a seguir tomando muy en serio y con responsabilidad la emergencia
sanitaria del Coronavirus, sin olvidar sus complejas consecuencias. Así,
es necesario mantener todas las medidas de autocuidado necesarias
siguiendo así con las exigencias que la autoridad de salud ha dispuesto.

Las vacunas
significan una enorme esperanza para seguir viendo el futuro con más
optimismo, y dependerá de todos que esa esperanza se transforme en un
dejar atrás la pandemia.

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