Ya lo dijimos, pero es imposible no repetir que
fue el segundo Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet la que nos
hizo dar el salto de calidad y empezar a forjar este nuevo Puerto
Williams que día a día se posiciona en el concierto regional, nacional y
mundial. El plan de Zonas Extremas logró sortear con eficacia las
cortapisas que siempre puso el Estado para invertir como correspondía
hace tantos años atrás. La proyección de Cabo de hornos hacia adelante
se ve con optimismo y con infraestructura que podrá hacer realidad el
trabajo que venimos desarrollando desde esta tierra. El futuro viene de
la mano con nuestro muelle multipropósito, que permitirá brindar un
servicio a embarcaciones científicas, turísticas y de transporte,
logrando acercar la ciudad más austral del mundo con mayor comodidad.
Desde nuestro aeródromo Guardiamarina Zañartu, tenemos el triste record
de ser el último gran accidente de un avión comercial en Chile, donde el
año 1991 fallecieron 20 personas tras caer al mar la nave. Pues bien,
después de ese triste recuerdo, han sido pocas las mejoras que se han
realizado en el punto de entrada y salida aérea de nuestra comuna. El
Guardiamarina Zañartu ha quedado absolutamente obsoleto. Hoy no cumple
con los requisitos mínimos para su operatividad, incluso, cuando llega
un avión de más de 80 pasajeros, el aeródromo rápidamente colapsa,
quedando un nudo crítico entre quienes llegan y quienes se van. Eso
habla de que hoy no brindamos las garantías para seguir operando. Las
condiciones climáticas con las que vivimos, no da para hacer esperar a
los pasajeros a la intemperie que se desocupe la sala para poder hacer
ingreso, eso no es presentable. Sabemos que esto se debe solucionar ya.
Se necesitan recursos para construir un mercado comunal para agrupar
diferentes rubros de venta de productos, para que de forma ordenada y
pulcra se puedan atender a visitantes y turísticas que se multiplican en
la zona temporada tras temporada. La humanidad, y también la reserva
mundial de la biósfera, debe proponerse dar pasos reales a la
sustentabilidad ambiental, formando ciudades circulares y bajando a lo
mínimo posible nuestra huella de carbono, con energías renovables Es así
como en Cabo de Hornos hemos ido aprovechando nuestros propios desechos
para transformarlos en beneficios para las vecinas y vecinos que
cohabitamos en estos prístinos paisajes. Estos últimos años, hemos
venido trabajando para poder cambiar nuestro plan regulador, herramienta
gubernamental, que es el instrumento que nos rigen para las nuevas
edificaciones, espacios urbanos, buscando la armonía entre las zonas
habitacionales, de desarrollo público, equipamiento y áreas verdes entre
otras; Esto nos permitirá buscar, con la fuerte ayuda del Estado, poder
instalarnos definitivamente con la ciudad de servicios sub antártica,
compitiendo de forma real con Ushuaia. Sin la colaboración de los
futuros gobiernos, esto sólo quedará en papeles y sueños. En fin, junto
con la población, comerciantes, trabajadores, niños y niñas, se ha
venido trabajando de forma sostenida y proactiva en conjunto, para
nuestro fortalecimiento interior y sentar las bases de lo que será
nuestra comuna los próximos 50 años. Las distintas visiones locales han
ido convergiendo, llegando a robustas conclusiones, que nos ha
permitido, y nos permitirá, ser foco de inversiones públicas y privadas,
siendo un atractivo para nuevas industrias no explotadas en este lugar
del mundo. Siempre teniendo en cuenta la preservación y cuidado de
nuestro medio ambiente. Tenemos el futuro en nuestras manos, ha sido un
largo trabajo que no decaerá. Las nuevas generaciones les hemos brindado
un mejor lugar para educarse, vivir y trabajar. Tengo esperanza en el
Cabo de Hornos del mañana.