La
ciudadanía habló, se expresó con una amplia mayoría, con una amplia
participación histórica, por una opción muy concreta y muy clara, rechazar la propuesta constitucional, una propuesta que no era buena, una propuesta que coartaba
la libertad, una propuesta que generaba mayores diferencias de las hoy
existentes, que ponían riesgo nuestro sistema democrático político, de
justicia y también de soberanía .
Este
resultado tan contundente no se lo puede atribuir nadie, ningún grupo,
ningún partido político o sector ideológico. Este es el resultado de una
gran mayoría de ciudadanos independientes y dirigentes, es el resultado
transversal; en la Región de Magallanes ganó el Rechazo todas las comunas y a nivel nacional ganó el Rechazo en todas las regiones.
Eso nos quiere decir algo que es lamentable, desaprovechamos tiempo valioso y una oportunidad única, desaprovecharon dinero. En el plebiscito de entrada el 80% de los votantes dijo que querían una nueva Constitución, el pasado domingo la ciudadanía le dijo no a esta propuesta constitucional. Que lamentablemente fue el gustito de algunos, un gustito con rencor, con revanchismo de algunos constituyentes, el odio que solo generó un nuevo descontento y ese descontento se tiene que traducir en grandes acuerdos amplios, transversales, donde la gran mayoría de la ciudadanía, contenta, que se enfoque en las prioridades del país actual, de los desafíos del futuro y las dificultades del presente.
El 18 octubre del 2019 me tocó estar en la capital y
vi innumerables letreros y manifestaciones de ciudadanos comunes que
solicitaban y pedían a gritos mejor educación, mejor salud, mejores
pensiones y mayor seguridad,
cosas en la que no enfocaron su tiempo y sus esfuerzos los qué
lideraron este proceso, los guaripolas de una supuesta mayoría Stingo,
Baza, Barraza, Loncon, Domínguez, entre otros. Podemos hacer muchos análisis de por qué las personas rechazaron, algunos analistas hablan que también no solo rechazaron el texto, sino que el proceso que estuvo plagado de polémicas, de violencia, de intolerancia,
cosas que queremos extirpar de la clase política y de la sociedad
chilena, el desafío está por delante y los compromisos están firmados, hay que avanzar hacia una nueva y buena Constitución.
Y la verdad que este Gobierno también tiene mucha responsabilidad en cuanto al proceso, ya que “las mayorías” de la Convención representaban al Frente Amplio y a la izquierda que hoy lidera el país, no fueron capaces de colocarles límites y más aun
hicieron un intervencionismo increíble, nunca antes visto en la
democracia chilena, un despliegue total, hipotecaron su capital
político, con un resultado abrumador, espero que entiendan que la arrogancia, la intolerancia, esa supuesta escala ética y valores, que diferente a quienes lo antecedieron se extirpe
de los tres años y medio que quedan de gobierno, que se hagan un
análisis profundo, que hagan la autocrítica a nivel nacional y regional,
los mea culpa son necesarios, son sanos y en algunos casos logran
recuperar la confianza, confianza que se entregó por una amplia mayoría
democrática en diciembre del año pasado y que hoy hace seis meses de
iniciado el Gobierno se ha perdido fuertemente por la incoherencia, por el revanchismo y la intolerancia. Pido al Gobierno que también ponga mayor foco en las demandas ciudadanas, que son urgentes,
ya que la inflación se traduce día a día en el costo de vida y conlleva
dificultades importantes en nuestra clase media y así también en los
más desposeídos. Foco contundente en la seguridad, condenando la
violencia con toda la fuerza de la ley. Tratar de lograr alcanzar los
números en vacunación y en reducción de los contagios de una pandemia
que no ha acabado.
Como
parte de una oposición quiero demostrar mi fiel compromiso en base a
los acuerdos desarrollados. Debemos avanzar como país por una buena y
nueva Constitución.