Nunca
será suficiente insistencia, abordar una vez más una problemática que
nos afecta profundamente como sociedad. Lamentablemente, los números no
engañan y tampoco terminan por dar cuenta de la complejidad y dolor que
significa la violencia contra las mujeres. A la fecha, en Chile se
registran 28 femicidios consumados y 150 femicidios frustrados, así
señala el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género.
Recientemente,
la Fiscalía de Magallanes dio a conocer la realidad delictual en la
región, donde destacaron que, los delitos que afectan especialmente a
mujeres y niños, representan el 36 por ciento. Uno de los datos que
llama la atención es que, entre otros delitos, el correspondiente a
delitos sexuales en Magallanes, representa cifras muy superiores a las
del promedio nacional.
Así,
los delitos relacionados con la violencia intrafamiliar, representan
una real preocupación para las autoridades, y por supuesto que también
para la comunidad.
Por
su parte, hace muy pocos días, desde el Circuito Intersectorial de
Femicidios, integrado por diferentes instituciones públicas con
presencia regional, hicieron un llamado a conocer los diversos
mecanismos de acompañamiento para víctimas y familiares en casos de
violencia contra las mujeres.
Y
es que de acuerdo con los informado por las autoridades, en durante los
últimos 10 años, en Magallanes se han producido 23 femicidios
frustrados.
A
nivel nacional, la situación es igual de preocupante. Según resultados
del primer “Informe Estadístico de Homicidios con Perspectiva de Género:
Femicidios y Parricidios 2022”, elaborado por la fiscalía Nacional, en
Chile, durante 2020 y 2022, se registraron 154 femicidios en total.
La
situación debería movilizarnos y llamarnos, una vez más y todas las
veces que haga falta, a la reflexión más profunda y muy especialmente a
la acción. No podemos acordarnos de vez en cuando solo en el momento
donde no hay vuelta atrás. No podemos esperar lamentar la pérdida de una
vida o un nuevo caso de violencia para acordarnos que estamos frente a
un escenario que empeora significativamente.
ONU
Mujeres ha estimado que una de cada tres mujeres en el mundo, ha
experimentado violencia física o sexual por parte de su pareja alguna
vez en su vida. Estamos hablando de varios cientos de millones de
mujeres víctimas en todo el planeta.
La
desigualdad, las brechas de género, la falta de oportunidades,
situaciones de vulnerabilidad, atentan contra el fin de la violencia de
todo tipo hacia las mujeres.
Un
énfasis en la educación escolar en edad temprana, significa ir
rompiendo con viejos paradigmas que han perpetuado una cultura machista y
violenta.
Educar
y reeducar, enfrentar esta realidad como sociedad, incluyendo a las
comunidades escolares en su conjunto, de la mano de equipos de
profesionales y expertos, es necesario. ¿Por qué no, una asignatura que
integre esta temática? ¿por qué no destinar jornadas de diálogo junto a
estudiantes y sus familias?
Normalizar hechos que observamos a diario
en los más cotidianos ámbitos, no hacen más que convertirnos en
cómplices silenciosos.
Es
cierto que se han alcanzado avances, por ejemplo en poner el tema en la
agenda pública y en la visibilización de la problemática, pero es
urgente dar el siguiente paso que es la adopción de más y nuevas medidas
que devuelvan la seguridad a mujeres y niñas.