A
los seres humanos nos gusta poner números a los fenómenos sociales y,
especialmente, a los contextos informáticos que nos rodean. Esto se
origina en una reacción ante escenarios que usualmente nos cuesta
anticipar. De alguna forma, esta suerte de numerología nos permite
comprender la fuerza y posibles alcances de un estado o situación en
donde confluyen diversos avances tecnológicos y que son parte de
nuestros comportamientos.
Es
así que cuando hablamos de Web 3.0, aquella tipología podría ser mal
interpretada como una moda, un nuevo paso en la evolución de la
informática sin mayor profundidad. Sin embargo, es todo lo contrario.
Esta tercera generación de servicios de Internet ya tiene una definición
consensuada por expertos, líderes de opinión y representantes del mundo
de las comunicaciones. 3.0 hace referencia al futuro descentralizado de
la web, y que gracias a la tecnología blockchain y a las redes P2P
(aplicaciones que permiten a los usuarios de Internet conectarse entre
sí y compartir archivos que están en sus ordenadores) será mucho más
segura.
La
web 3.0 o web semántica crea un espacio totalmente democratizante, que
tiene algunas características que contribuirán a un mayor acceso de la
internet: disponibilidad en todo momento al estar repartida en
innumerables servidores, mayor seguridad ante posibles hackeos, alto
nivel de privacidad y resistencia a la censura e integridad de los
datos. De esta forma, las transacciones que realicemos ofrecerán una
experiencia única al usuario.
Además,
en ella se sustituirá el sistema de búsqueda por palabras clave para
dar paso a una búsqueda por necesidades, donde las maquinas sean capaces
de comprender el significado de una palabra. Esta nueva internet se
relaciona directamente con la inteligencia artificial y con la
posibilidad de ser dueños de los contenidos que generamos.
La
esencia de la web 2.0 se sustentó en la creación de contenidos, en gran
parte por la irrupción de las redes sociales. En cambio, la web 3.0 nos
ofrece una experiencia que se asemeja más al metaverso, lo que también
se puede entender como una inmersión de los usuarios en la internet que
será más interactiva y conectada con sus intereses, preocupaciones e,
incluso, obsesiones.
Tenemos
que estar preparados como país ante esta web 3.0, la que nos obligará a
crear sitios web de otras formas, y más interactiva. Además, los
creadores de contenido accederán a otro estatus donde recibirán desde
criptomonedas o un número determinado de token. Se revalorizará la creatividad, ya que se monetizarán mis datos.
Esta
nueva generación nos abre las puertas al concepto de web 4.0, donde la
conectividad y descentralización de información es un hecho. Un
escenario también conocido como el internet de las máquinas, donde los
sistemas informáticos, gracias a la Inteligencia Artificial, conocen y
aprenden de los seres humanos de manera predictiva, sin ser expresamente
programados para ello. Es decir, sistemas que son capaces de
identificar patrones a partir de los datos e incluso predecir
comportamientos en el futuro, lo que hoy se denomina machine learning.
Hablamos de una revolución que será más natural para los nativos digitales, pero a la que finalmente todos tendremos que adaptarnos, lo que sucederá incluso sin darnos cuenta. Por ello la importancia de que las empresas utilicen
tecnología empresarial de vanguardia con IA, IoT, machine learning para
estar preparadas y ser competitivas ante los cambios tecnológicos que
se avecinan.