“Veras
que todo es mentira, verás que nada es amor, y al mundo nada le
importa, Yira, Yira” (Enrique Santos Discepolo). Dice el estribillo de
este otro tango famoso del autor de “Cambalache”, clamando contra la
perdida de los valores y la hipocresía del mundo. Absolutamente
aplicable a nuestra triste realidad de país en el siglo XXI, en momentos
en que vivimos de manera creciente al día a día, la peor crisis de
seguridad interna que se recuerde. Al momento de escribir esta columna,
otros tres funcionarios de Carabineros, heridos a bala. Es que
simplemente Chile es hoy un Estado fallido, que perdió el control sobre
su territorio y sus habitantes. Estamos viviendo un nuevo “estallido
delincuencial” casi inmanejable, que como hemos dicho antes, fue creado
por la izquierda hoy gobernante, incrementada sin duda por este
gobierno, y desde hace años y hasta el día, por omisión por una pseudo
derecha colaboracionista y cobarde.
Se
incuba una crisis de proporciones, que en cualquier momento puede
estallar con asesinatos de autoridades o personas más prominentes que
los funcionarios policiales que de hecho solo luchan con lo que pueden
para sobrevivir. “Siembra vientos y cosecharás tempestades”, pareciera
que en nuestro país nadie se hace responsable por sus acciones, si ni
siquiera se entiende que todas las acciones humanas, y las inacciones,
tienen consecuencias, a corto, mediano y largo plazo. Pero es así como
se destruye y después se controla un país. La revolución se hace con el
hampa, el crimen organizado, los que nada tienen que perder, no solo lo
decía hasta hace poco Boric, sino muchos de sus compañeros
revolucionarios. Entonces, saquémonos de una vez la venda de los ojos,
no caigamos en la cobardía especialmente de la derecha: este gobierno no
va a solucionar un problema que el mismo y sus fuerzas, conceptos y
acciones construyeron paciente y conscientemente durante varios años.
Esto que sufrimos, este miedo que se ha apoderado de la ciudadanía en la
mayor parte del país, es consecuencia directa de la “dictadura de los
derechos humanos”, así como de la adoración de lo fácil, lo mediocre, de
lo “políticamente correcto”, del “y que importa”, y otros varios
conceptos más que carcomieron el tejido social y hoy afloran por doquier
como callampas venenosas.
También
hemos conocido el borrador de propuesta constitucional de derechos que
el dictatorial “comité de expertos” ha concebido, y que, en esencia, es
tan globalista y antipatriotico como el mamarracho de septiembre, con el
agravante que es el gran salvavidas que esa pseudo derecha tiró a un
gobierno que, sin nueva constitución, sigue construyendo de facto su
revolución, nunca ha parado, y están recogiendo frutos. A ellos, al
gobierno, no le interesa la voluntad popular, pero a la pseudo derecha
negociadora del globalismo tampoco le importa, y ambas esgrimen cuando
les conviene esa gran mentira de una democracia inexistente. Nos están
matando, muchos de esos asesinos son extranjeros, traídos por la
izquierda ideológica, por ahora las víctimas directas son policías, pero
el estallido asesino puede producirse mañana mismo, esto es
incontrolable. Entretanto, un periodismo mayoritariamente mentiroso con
la complicidad pasiva de empresarios, infestado de “progres” como la De
Allende Salazar, ocultan y distorsionan la información porque están
comprometidos con esa revolución globalista. Están sublevados por su
despido y es claro, hoy se patea una piedra y sale un “progre”,
seguramente con altísimos sueldos como los que paga la TV abierta. Por
eso, el “gobierno” gana tiempo día a día, porque la revolución avanza a
diario, y el crimen organizado, el terrorismo, la invasión. Porque no
van a cerrar fronteras, no van a mejorar armamentos y entrenamiento y
sueldos de policías, ni menos desarrollar campañas de aniquilamiento de
las bandas criminales y deportación masiva de extranjeros. “Verás que
todo es mentira”… si para ganarle la guerra, que en eso estamos, en
guerra de guerrillas, hay que partir por la causa de todos estos males y
varios más, y esa causa es el gobierno de Boric, el Frente Amplio y el
partido comunista, y poner término anticipado a ese gobierno. Chile no
aguantara tres años, no solo la economía, nuestro tejido social, nuestra
cultura y valores. Chile se muere, su salvación no pasa por
constituciones ni leyes, sino por el cambio de gobierno, y la
instalación de uno nuevo, patriota, austero, honesto y decente, que se
la juegue por Chile.