Una brutal historia de violencia intrafamiliar se ventiló ayer en el Juzgado de Garantía de Punta Arenas, donde la víctima solicitó que su agresor sea enviado a prisión por el temor que corre su vida y la de su hija.
De acuerdo con los antecedentes expuestos en la audiencia por la fiscal Rina Blanco, los hechos ocurrieron alrededor de las 22 horas del viernes, en calle Blanco Encalada de la Población 18 de Septiembre, en circunstancias que la víctima, de iniciales M.C.F., de 27 años, se encontraba en su domicilio junto a su hija de 7 años, cuando llegó al lugar su conviviente, el imputado Ulises Iván Ríos Mascareña, de 26 años, en compañía de un amigo. Ambos venían en estado de ebriedad y portaban más cervezas. En esos momentos la víctima reaccionó tomando el pack de cervezas lanzándolas a un patio, lo que alteró a ambos amigos que habían llegado a compartir al inmueble.
Tras ello comenzó una discusión y el amigo del imputado se fue del lugar. Tras ello comenzaron las agresiones físicas. La mujer narra que el imputado trató de ahorcarla con sus dos manos en el cuello, lanzándola al piso y arrastrándola y azotando su cabeza contra el suelo. En esos momentos la víctima solicitó a su hija de siete años que fuera por ayuda, y en una reacción inusitada, el imputado cuando la niña salía, la tomó de los brazos para zamarrearla arrojándola sobre una mesa de vidrio del comedor.
La mujer dice que en defensa de su hija tomó a su agresor e intentó zafarla, allí la menor logró salir y solicitar ayuda. En esos momentos el imputado continuó con la agresión a su conviviente con golpes de puño en el rostro amenazándola con matarla a ella y a su hija, cuando nuevamente la niña intentó salir en busca de ayuda, el imputado otra vez la golpeó pero en esta ocasión la menor logró salir y pedir ayuda a un taxista que estaba en el exterior. Allí ambas subieron al taxi y el imputado se dio a la fuga logrando dar aviso a Carabineros que logró la detención de Ríos Mascareña en el techo del inmueble.
A raíz de la agresión ambas víctimas resultaron lesionadas, por lo que el imputado fue formalizado por los delitos de lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar en contra de las dos víctimas, además del delito de amenazas.
Ante esto, la fiscal Rina Blanco solicitó la prisión preventiva para el imputado por representar su libertad un peligro para la seguridad para las víctimas y su integridad física, situación que corroboró la misma víctima que asistió a la audiencia, señalándole al juez Juan Enrique Olivares que tenía por su vida.
“Quiero que esté preso, que no esté libre porque le tengo miedo. Mi hija entró en pánico, mi hija no deja de llorar, no pudimos dormir, tengo toda maltratada mi cabeza, no quiero que se me acerque más y es capaz de todo, porque lo conozco, le tengo terror, lo único que quiero es vivir en paz y que se aleje de mí y de mi hija. Es capaz de hacerle daño a la casa de mi mamá a mi familia. Quiero irme de esa casa, si mi hija no hubiese podido salir a pedir ayuda yo no estaría acá”.
A pesar que la abogada defensora, Karina Ulloa, solicitó que la medida cautelar no sea privativa de libertad a lo que el propio imputado pidió quedar en libertad para poder mantener a su hijo de cinco años, el juez Olivares argumentó que la inusitada violencia del imputado justifican los ilícitos por los que fue formalizado por parte de la Fiscalía, decretando la prisión preventiva por el plazo de treinta días para el cierre de la investigación.
La fiscal Rina Blanco argumentó que se trató de “delitos en contexto de violencia intrafamiliar que está en indagación y hay dos víctimas, la conviviente del imputado y la hija de la víctima de siete años, formalizado por lesiones menos graves y amenazas”.