Luego de tres días de juicio, los jueces del Tribunal Oral en lo Penal decidieron condenar al homicida de una joven natalina, con la agravante de ensañamiento.
De acuerdo a lo señalado por el fiscal jefe de Puerto Natales, Álvaro Pérez Astorga, se logró acreditar en juicio todas las pruebas que se rindieron. “La Fiscalía está conforme, nosotros acusamos por un homicidio calificado solicitando la pena de presidio perpetuo simple, para ello era necesario que el tribunal no le acogiera atenuantes al acusado, y todo esto que pedimos se nos concedió. Desde un principio que la Fiscalía mostró su confianza con los antecedentes de la investigación que serían suficientes para calificar el homicidio. También manifestamos nuestra confianza en que los innumerables medios de pruebas que presentamos le restarían valor a una confesión tardía prestada por el imputado, destinada a acomodarse a las necesidades de su defensa. Esto traduce una tranquilidad a la familia de la víctima”.
Por su parte, la defensa de Diego Molina Guerrero solicitó que la pena sea en el rango más bajo. “Se condenó por el delito de homicidio calificado con la circunstancia de ensañamiento, nosotros pedíamos calificación como homicidio simple, se rechazó la circunstancia de alevosía por lo que estamos pidiendo una pena de 15 años y un día de presidio” dijo el abogado Pablo Santander.
La sentencia se dará a conocer el próximo miércoles a las 13 horas, esto luego que los jueces Julio Álvarez Toro, Claudio Neculmán Muñoz, y José Octavio Flores Vásquez, decidieron por unanimidad condenar a Diego Armando Molina Guerrero como autor del delito de homicidio calificado en contra de Priscilla Vera Mansilla, con la circunstancia calificante de ensañamiento, esto es, “porque el imputado, en referencia, aumentó deliberada e inhumanamente el dolor a la ofendida”. Se señaló en el veredicto además que no concurre la atenuante de colaboración sustancial al esclarecimiento de los hechos.
Los hechos que ocurrieron la tarde del 28 de octubre cuando Moina Guerrero dio muerte a la joven natalina Priscilla Vera Mansilla con más de 90 puñaladas. Se acreditó que el agresor se registró en un hostal, utilizando un nombre falso para ocultar su identidad y entre sus ropas, escondió un cuchillo. Horas después concurrió hasta el lugar donde trabajaba la víctima. Luego tomaron un taxi hasta el sector alejado de la ciudad, donde la atacó apuñalándola en diversas partes del cuerpo, hiriéndola mortalmente al cortarle la vena yugular izquierda, provocándole una anemia aguda.
Una vez terminada la agresión, Molina se retiró del sector dejando a Priscilla desangrada y agonizante. Luego pasó la noche en el hostal y se preocupó de lavar su cuerpo y ropas, sacando las manchas de sangre. Al día siguiente se dirigió a Punta Arenas, donde escondió el arma blanca utilizada, siendo detenido, días después.