La simple carga de combustible a un estanque, se transformó en un hecho que reviste características casi delictivas, debido a que su conductor, quien aparentemente llegó con las intensiones de no cancelar la carga respectiva, en un descuido del bombero huyó del lugar sin importar que aún la manguera de carga estuviera conectada al vehículo, por lo que en su marcha la cortó y se llevó la pistola dosificadora de combustible.
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