La Corte de Apelaciones de Punta Arenas rechazó el recurso de nulidad deducido por la defensa y confirmó ayer el fallo que condenó a C.A.M.J.M. a las penas efectivas de 5 años y un día y 3 años y un día de presidio, en calidad de autor de los delitos consumados de violación y abuso sexual de una niña, ilícitos perpetrados entre 2010 y 2011.
En fallo unánime, la Primera Sala del tribunal de alzada integrada por las ministras Marta Jimena Pinto, María Isabel San Martín y el fiscal judicial Fabio Jordán confirmó la sentencia recurrida, dictada por el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Punta Arenas, tras establecer que se dictó sin infracción de ley.
El fallo de primera instancia dio por acreditado, más allá de toda duda razonable, que en diversas oportunidades, entre 2010 y 2011, el condenado abusó sexualmente y violó (en una ocasión) a la hija de su conviviente en horas de la noche, aprovechando que la madre de la víctima se encontraba trabajando.
De acuerdo a la acusación de la fiscal Wendoline Acuña, los hechos ocurrieron cuando la niña de 10 años vivía en un inmueble de la población Calixto de Punta Arenas, junto a su madre y su conviviente.
Allí, el imputado de iniciales C.A.J.M. (sólo iniciales por resguardo a la víctima) aprovechó los momentos que la madre de la menor se encontraba trabajando de noche en una discoteca para efectuar actos de significación sexual y relevancia con ella, consistentes en tocar con sus manos las partes íntimas de la niña y realizarle roces.
En otras ocasiones, diferentes a las anteriores, a lo menos en unas cinco oportunidades, en el mismo período de tiempo ya referido, en fechas indeterminadas, el acusado le exigía practicarle sexo oral, pidiéndole posteriormente que no le contara a su madre.
En un sola ocasión de fecha indeterminada en ese mismo período de tiempo que va desde el año 2010 a 2011 el imputado le realizó sexo anal a la víctima.
En el juicio, el imputado habló ante los jueces negando haber cometido los delitos que se le acusaron.
La víctima, de actuales 17 años, recordó en el juicio realizado en el mes de diciembre del año pasado que “él primero se masturbaba y luego me tocaba y me hacía hacerle sexo oral, y una vez me hizo sexo anal.
Esto pasó en varias ocasiones mientras mi mamá estaba trabajando. Recuerdo que fui a la pieza de ellos porque había una sola tele, y él me decía que no le dijera nada a nadie para que mi mamá no sufriera, y esto me dio miedo porque ya había visto una agresión física por parte de él.
Esta es mi verdad, que me ha mantenido con tratamiento sicológico por haber guardado esto por mucho tiempo, porque no quería ver sufrir a mi mamá”.