La
Corte de Apelaciones de Punta Arenas confirmó dos penas de cárcel a un
condenado de haber participado en los robos ocurridos durante el
“Carnaval de Invierno” realizado el año pasado.
El
fiscal Oliver Rammsy, señaló que “la Corte entregó su fallo respecto a
un ciudadano que fue sorprendido con especies de robo. Se le encontró
una pistola, y se le condenó a dos penas de tres años y un día, debiendo
cumplir las penas de manera efectiva. Estaba con beneficio de la
libertad condicional y ahora ese beneficio se le deberá revocar”.
El
representante del Ministerio Público, indicó que la sentencia del
Tribunal Oral en lo Penal, como la confirmación de la pena por parte de
la Corte de Apelaciones, reafirma la prueba que presentaron en juicio en
contra
del acusado. “Esta persona reclamó en contra de mi persona, realizando
huelga, se autoinfirió heridas, aludiendo que el procedimiento había
sido injusto y arbitrario, pero en este caso la causa está firme y tiene
que cumplir la pena”.
Cabe
indicar que Roberto Torres Rojas, fue condenado por los hechos
perpetrados los días 6 y 7 de agosto de 2018, justo cuando se realizaba
el Carnaval de Invierno, recibiendo dos penas de 3 años y 1 día de
presidio, esto luego que el
imputado de 35 años, se encontraba con libertad condicional viviendo en
Punta Arenas. En esas circunstancias, fue detenido en agosto del año
pasado, cuando intentaba abordar un avión con destino a Santiago para
dirigirse a su ciudad de origen en la Región de Valparaíso.
En
ese momento, personal de la SIP de Carabineros lo detuvo con costosos
relojes que habían sido robados durante el Carnaval de Invierno en la
casa del abogado Ramón Ibáñez. Como asimismo se le acusó por mantener
especies de robos de otra vivienda.
El
condenado mantiene diversas condenas anteriores en la Región de
Valparaíso, desde donde es oriundo, y para terminar de cumplir sus
condenas fue trasladado a la Cárcel de Punta Arenas, donde recibió el
beneficio de la libertad condicional, momentos que fue detenido en el
Aeropuerto Carlos Ibáñez del Campo en agosto del año pasado, y desde esa
fecha está privado de libertad.
El condenado ha reclamado el actuar de la Fiscalía, e incluso durante el juicio en su contra, declaró
señalando que “me detuvieron en el aeropuerto y de inmediato entregué
los relojes que tenía. Siento que hay una injusticia en mi contra.
Acepto haber comprado estas especies y decidí llevarlas a Olmué para
venderlas allá, aprovechando que iba a ver una herencia. Esto hace que
me arrepienta de haber comprado algo sin saber su procedencia”.