Hace cinco años que reside en Punta Arenas proveniente de Valdivia. En estos años ha dedicado su vida a trabajar y capacitarse con el objetivo de llevar adelante en el futuro, su propio emprendimiento que le permitiera vivir dignamente y sin pedir nada a nadie.
Mientras tanto, hasta fines del año pasado se desempeñaba en una empresa de limpieza, trabajo que por motivos de salud debió abandonar, lo que le trajo como consecuencia quedarse sin ingresos fijos.
Sin hogar, y sin medios para sobrevivir, Edith Almendras se vio en la obligación de recurrir a la Municipalidad de Punta Arenas, para lograr obtener aunque sea algunas provisiones para alimentarse hasta conseguir algún empleo estable.
Viviendo de allegada en una casa de acogida que gentilmente le ofrecieron en la Conadi, la mujer de 57 años, obtuvo finalmente con el director de Desarrollo Comunitario, Claudio Carrera y la mediación de la entonces concejala Claudia Barrientos, la ayuda que tanto necesitaba, sin embargo, relata Edith, no obtuvo la misma deferencia por parte de algunas funcionarias que, desde un comienzo la trataron de mala manera, asegura.
Una vez obtenida la ayuda requerida consistente en alimentos, desde el municipio le dijeron que la misma debía ser trasladada por sus propios medios, situación que para Almendras era casi imposible, debido a un cuadro agudo de artrosis.
A pesar de ello, la mujer hizo lo solicitado, aún con el riesgo de empeorar su estado de salud, lo que finalmente ocurrió, y de la peor manera.