“Estoy muy dolida, me mataron mi vida. Me he dado cuenta que él ha tenido muchos beneficios, sale a trabajar, y muchas veces se ha escapado de la cárcel. Al no estar mi marido, no le he podido dar los estudios que requieren mis hijos. No pueden darle más beneficios, me ha costado recuperarme en la parte económica, nadie me ha ayudado con mis dos hijos. No entiendo porqué si en la condena decía que no tendría beneficio en sus 10 años de cárcel, ha tenido demasiados”. Estas fueron las palabras de Myriam Bóquez, la esposa del hombre asesinado el año 2004 y por el cual fueron condenados cuatro jóvenes.
Ayer, se desarrolló una audiencia solicitada por la defensa del sentenciado Alex Otárola Nievas, para que se le de el beneficio de libertad vigilada asistida.
El propio condenado pidió la oportunidad al juez Juan Enrique Olivares, pidiendo perdón. “Han pasado diez años, y el error que cometí es algo que llevaré toda la vida. Ahora que soy padre entiendo el dolor de la familia de la víctima. Sé que cometí un error, destruyendo la familia de ellos y la mia. No soy asesino y delincuente. Tengo que pagar y estoy en eso. Estoy arrepentido y sé que no hay forma de remediar lo que pasó, pero quiero ser un padre presente y que no pase por lo que he pasado”.