Se cerró la investigación en contra de un ex militar, quien fue formalizado por un delito de violación impropia en contra de una niña de 13 años.
La defensa de un imputado pretendió dejar sin efecto la medida privativa de libertad que pesa en su contra desde abril pasado, sin embargo, el tribunal no accedió. Según los argumentos entregados por el abogado defensor Cristián Opazo, solicitó el cambio de la prisión preventiva que pesa sobre su representado por tratarse de una relación amorosa, sin perjuicio que la ley establece que a los 13 años no hay un consentimiento. Ante esto, argumentó que su defendido tuvo un error al pensar que la víctima tenía más edad y que le había entregado consentimiento, además de no mantener condenas anteriores, por lo que solicitó otra medida menos gravosa, a lo que se opuso el fiscal jefe de Punta Arenas, Fernando Dobson. El juez Juan Enrique Olivares mantuvo la privación de libertad que deberá continuar cumpliendo en el Regimiento Pudeto, a pesar que fue dado de baja del Ejército, esto principalmente por la pena que arriesga por este delito.
Los hechos ocurrieron en el transcurso del año 2015, cuando el imputado conoció a la niña de 13 años en el sector céntrico de Punta Arenas. En esas circunstancias comenzó a establecer contacto con ella de manera telefónica y luego ganándose su confianza la trasladó hasta un motel donde mantuvo relaciones sexuales, actos que se repitieron en al menos siete ocasiones en el mismo lugar, otro motel, incluso en la residencia del imputado, pabellón de solteros del Regimiento de Telecomunicaciones, ubicado en calle Jorge Montt. Con estos antecedentes, el fiscal formalizó al imputado por el delito de violación impropia.
En la audiencia se dio a conocer que la denuncia la realizó la abuela de la menor en octubre del año pasado. Se indicó que la víctima es tratada con siquiatra por trastornos de personalidad por bipolaridad.
En su declaración, la víctima detalló que “sé de la denuncia que realizó mi abuela cuando se enteró que estuve con un chico que conocí en la calle. Al inicio me dijo que tenía 20 años y se llamaba Felipe. Semanas después me dijo que se llama Camilo Escobar Méndez. Actualmente no tengo contacto con él, pero considero que se aprovechó de mí porque al inicio me dijo que yo era bonita, pero lo hizo para estar conmigo. Él sabía mi edad y varias veces nos juntamos y yo andaba con uniforme. Tuvimos relaciones en varias oportunidades en moteles y en su habitación en el regimiento, donde entrábamos. Esto se lo conté a una amiga y ella le contó a mi abuela. Fuimos amigos con ventaja, no pololos”.
Por su parte, el imputado también señaló que “la conocí y le pedí su teléfono. Me contó que tenía 13 años y que había mantenido relaciones con otro adulto. Me gustó, era bonita y previa autorización de la guardia la llevé al casino del regimiento. Nunca ingresó a mi habitación, estábamos juntos y fuimos a un motel en dos ocasiones y tuvimos relaciones, lo que se repitió en otro motel. En dos ocasiones más en la Costanera, siempre usé preservativos y ella no era virgen. Terminé con ella cuando me llamó su abuela”.