En la calle Lautaro
Navarro, una decena de vehículos se agolpó en la sede del Servicio
Médico Legal. Los autos concurrieron al lugar para el último adiós a la
víctima del homicidio en Barrio Prat.
Cuando
terminaron las diligencias de la medicina forense, el ataúd pudo salir
del SML y ser trasladado al cementerio. En la salida, los familiares,
amigos y compañeros de trabajo hacían rumiar sus motores y tocaban la
bocina.
“Adiós,
Coño” y “Q. E. P. D.” eran los mensajes escritos en algunos vehículos
que, adornados con globos blancos y corazones pintados, emprendieron la
caravana fúnebre comandada por el féretro, que dobló por calle Angamos y
prosiguió su camino al cementerio.
La despedida al ciudadano español coincidió con un día despejado, el que contrastó con su trágico final.