La reservada reunión entre Gendarmería y el Servicio de Salud

Ayer se cumplió una semana desde que el reo, Dago Mansilla Ule, se quitase la vida en el Recinto Penitenciario de Punta Arenas.

El
interno -de 32 años- estaba en prisión preventiva por entrar a robar a
una casa ubicada en la población Juan Pablo Segundo. Los hechos habrían
ocurrido en marzo del año pasado. En su formalización se dijo que el
individuo había sido condenado 17 veces. Cinco días antes de su muerte,
Mansilla tuvo su última audiencia con la justicia por un caso de
violencia intrafamiliar.

Las
trágica decisión que tomó el reo motivó a una reunión entre
Gendarmería, el Servicio de Salud de Magallanes, la Seremi de Justicia,
la Defensoría Penal Pública y el Instituto Nacional de Derechos Humanos.

El objetivo de la cita era revisar el convenio suscrito entre la institución penitenciaria y el servicio de salud.

“Hay
que informarle a la comunidad magallánica que dentro del
establecimiento penitenciario de Punta Arenas hay cierto módulo que es
netamente de responsabilidad del Servicio de Salud de Magallanes”,
explica el director subrogante de Gendarmería, comandante Dan Toro.

El
convenio de ambas instituciones data del 2013, por lo que el objetivo
es modernizar el acuerdo para mejorar la calidad de vida de los internos
en ese módulo. “Se van a tomar acciones para corregir todo lo
protocolar que está quedando obsoleto”, dice el comandante Toro.

Según
el director subrogante de Gendarmería, para que lo sucedido con
Mansilla Ule no vuelva a ocurrir, es importante aplicar los
procedimientos que motivaron el convenio con el Servicio de Salud. “Se
van a reactivar los protocolos, tanto de asistencia para los internos
que presenten problemas psiquiátricos como asistencia en su medicación y
tratamiento”, dice.

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