De
acuerdo a la acusación de la fiscal Wendoline Acuña, los hechos
ocurrieron entre los años 2010 a 2011 cuando la niña de 10 años vivía en
un inmueble de la población Calisto de Punta Arenas, junto a su madre y
su conviviente. Allí, el imputado de iniciales C.A.J.M., (sólo
iniciales por resguardo a la víctima) aprovechó los momentos que la
madre de la menor se encontraba trabajando de noche en una discoteca
para efectuar actos de significación sexual y relevancia con ella,
consistentes en tocar con sus manos las partes íntimas de la niña y
realizarle roces.
En
otras ocasiones diferentes a las anteriores, a lo menos en unas cinco
oportunidades, en el mismo período de tiempo ya referido, en fechas
indeterminadas, el acusado le exigía practicarle sexo oral, pidiéndole
posteriormente que no le contara a su madre. En un sola ocasión de fecha
indeterminada en ese mismo período de tiempo que va desde el año 2010 a
2011 el imputado le realizó sexo anal a la víctima.
En el juicio el imputado habló ante los jueces negando haber cometido los delitos que se le acusaron.
Estremecedor testimonio
La
madre de la menor también declaró yer, como asimismo la víctima, de
actuales 17 años, recordó que “él primero se masturbaba y luego me
tocaba y me hacía hacerle sexo
oral, y una vez me hizo sexo anal. Esto pasó en varias ocasiones
mientras mi mamá estaba trabajando. Recuerdo que fui a la pieza de ellos
porque había una sola tele, Él me decía que no le dijera nada a nadie
para que mi mamá no sufriera, y esto me dio miedo porque ya había visto
una agresión física por parte de él. Esta es mi verdad que me ha
mantenido con tratamiento sicológico por haber guardado esto por mucho
tiempo, porque no quería ver sufrir a mi mamá”.
Tras
el juicio, los jueces Julio Álvarez Toro, Jovita Soto Maldonado y José
Octavio Flores Vásquez decidieron condenar al acusado por los delitos de
abuso sexual y un delito de violación bucal. De acuerdo a la decisión
de los magistrados, se indicó que se tuvo presente los testimonios de la
víctima individualizada recientemente, y la declaración de los testigos
y peritos que declararon en el juicio, como asimismo la documental
incorporada por el Ministerio Público, prueba a la que adhirió la parte
querellante.
Se
desestimó la agravante invocada por la parte querellante de haber
actuado con abuso de confianza, por no concurrir los requisitos para su
configuración.
La audiencia de comunicación de fallo se llevará a efecto el día sábado 30 de diciembre a las 13 horas,
donde la Fiscalía busca una pena de hasta 15 años de cárcel. “Estos
hechos habrían ocurrido cuando la niña tenía entre 10 y 11 años. Todo
estos episodios terminaron con violación bucal y que el imputado
amenazaba. Por el delito de abuso sexual estamos pidiendo una pena de 5
años y por la violación 10 años de cárcel”. señaló la fiscal Wendoline
Acuña.
Tras
ser condenado el imputado que se encontraba en libertad, la fiscal
solicitó la medida de prisión preventiva. Sin embargo, el tribunal no
accedió y solamente decretó la medida de arresto domiciliario total,
donde deberá ser trasladado el próximo sábado por Carabineros para
conocer su sentencia.