Conmoción
causó en julio la noticia de la muerte de un menor de ocho meses de
edad producto del virus sincicial. Un caso que puso en el tapete
diversas falencias en el funcionamiento, sobre todo, del Hospital de
Puerto Natales Augusto Essmann Burgos, y que terminó finalmente con
renuncias masivas en la plana mayor del recinto de salud.
Situación
a la que ahora se le sumó la querella que presentaron los padres del
fallecido niño contra quienes resulten responsables por el cuasidelito
de homicidio realizado supuestamente en base a las negligencias que se
realizaron en el procedimiento de evacuación, y traslado del niño hacia
el Hospital Regional de Punta Arenas.
De
hecho, en la querella también se mencionan supuestas negligencias por
parte de los doctores que, haciendo caso omiso a los avisos de los
padres, no tomaron en importancia el estado real del malogrado infante.
En
el documento se señalan diversos detalles de la forma en la cual se
realizaron los procedimientos, cuestionando diversas formas y tratos por
parte del personal médico.
En
el relato se señala que todo partió el 9 de julio, cuando “a las 14
horas le correspondía su hora de amamantamiento, por lo que procedió a
alimentar al lactante, instantes en los cuales las tías de la sala cuna
le manifestaron que Diego estaba con fiebre, por lo que mi mandante
manifestó que andaba trayendo paracetamol infantil en su cartera. En
este instante se comunicó telefónicamente con su compañera, para que
fuera a buscar y sacar el paracetamol de su cartera y lo lleve a la sala
cuna, evitando de esta manera una dilación innecesaria en subir del
piso -1 al 2do piso del hospital. Una vez que llegó el remedio mi
mandante le suministró 20 gotitas al menor, atendido que Diego en ese
entonces pesaba 10 kg., después de esto, se retiró a realizar sus
funciones laborales a la oficina de contabilidad y el menor quedo en la
sala cuna”.
El
menor siguió sin mejorar, visitando por primera vez el Hospital de
Natales ese mismo día en horas de la noche. En la instancia se le
recetaron distintas medicinas que, a la larga no resultaron en una
mejoría efectiva del menor.
Por
lo mismo, el 14 de julio volvieron a acudir al recinto, en donde se le
realizaron exámenes y terminó quedando hospitalizado. Al día siguiente,
al seguir empeorando la situación, fue trasladado a Punta Arenas, donde
terminó falleciendo a las pocas horas de haber llegado.
Según
explica el documento, “la dificultad respiratoria de Diego se agravaba
aún más, llegaron a rayos X y mientras preparaban la sala para
realizarle la Rx correspondiente, Diego, de ocho meses de vida, revienta
en sangre, con los ojos cerrados.
El padre de Diego, al trabajar en el
sector salud, supo inmediatamente en esos momentos que Diego estaba
entrando en paro cardiorrespiratorio, señalando a viva voz “está en
paro”. Frente a este escenario, la paramédico se dio unas vueltas y le
señalo a mis representados vamos de vuelta al box, en esos instantes
aparece el pediatra DR. ALAVA recién dándose cuenta de la gravedad de
Diego, exclamando “qué le pasó al niño”, llevándolo inmediatamente
corriendo con el personal al box de reanimación estando allí
aproximadamente unos 50 minutos”, explicando por último que entre esta y
otras más “todas estas omisiones, y negligencias claramente terminaron
con vida de Diego”.