Durante la jornada de ayer se vivió una tensa tarde.
A partir de las 16.15 horas comenzó una nueva marcha, en un inicio pacífica y familiar, la cual se llevó a cabo en el centro de Punta Arenas.
Fueron más de 500 personas las que se hicieron presentes para hacer sentir el malestar social que reina en el país en los últimos días.
El tono pacífico y alegre que tuvo al principio, cambió completamente al llegar la columna a la Plaza de Armas Benjamín Muñoz Gamero, donde comenzaron rápidamente los enfrentamientos entre encapuchados y carabineros que intentaban contenerlos.
Rápidamente, el carro lanza agua entró en acción para disuadir a los manifestantes, quienes comenzaron a agredir con palos y piedras a los funcionarios policiales.
Fogatas y destrucción a la propiedad publica y privada fue el saldo de la marcha no autorizada (ver página 3).
Ira irracional
A primera hora del día, el intendente de Magallanes, José Fernández, había realizado un llamado a la ciudadanía a manifestarse pacíficamente y sin desmanes, declaraciones que no fueron tomadas en cuenta por los vándalos que destruyeron todo lo que encontraron a su paso.
Banco Estado, Comando Conjunto, Intendencia y sucursales de AFP fueron solo algunas de las instituciones afectadas por el lumpen que se tomó la marcha que en su inicio había sido pacífica.
Asimismo, nuevamente el monumento a Hernando de Magallanes sufrió la ira irracional de los encapuchados, quienes lo rayaron con insultos contra el Presidente de la República, Sebastián Piñera.