De acuerdo a los antecedentes, los hechos se originaron alrededor de
las 5.20 horas de la madrugada del miércoles 28 de octubre de 2015 y en
circunstancias que la afectada, de 20 años caminaba por el sector del
Cementerio Municipal de Punta Arenas a la espera de locomoción colectiva. En
esos instantes, Agüero Paredes se le acercó en su vehículo cuando transitaba
por Avenida Bulnes en dirección al norte de la ciudad. El imputado detuvo su
marcha al ver a la joven y le abrió la puerta del acompañante para que se
subiera y la trasladara a su domicilio, a lo que la víctima se negó, señalando
que la iban a ir a buscar. En esos momentos comenzó a caminar para evitar el
hostigamiento del imputado, sin embargo, éste en su vehículo la comenzó a
seguir. Al llegar a las afueras del Club Hípico, el imputado se subió a la
vereda con su vehículo dándole alcance, golpeándola en las piernas,
atropellándola y azotándola contra la pared. Tras ello, Agüero Paredes
descendió de su vehículo y comenzó a agredirla para luego tomarla del pelo y
darle golpes de pies y puños en distintas partes de su cuerpo. Tras arrastrarla
logró subirla al vehículo, donde la encerró a pesar de los gritos de socorro,
los que fueron oídos por un guardia del Club Hípico, quien corrió en su ayuda.
El segundo hecho ocurrió el 4 de julio del año pasado, cuando dos
hermanas, de 16 y 18 años, que no encontraron locomoción colectiva para
retornar a su domicilio, abordaron el vehículo del imputado Juan Carlos Agüero
Paredes en la intersección de las calles Mejicana y Magallanes.
De acuerdo a los antecedentes, las jóvenes le preguntaron al conductor
si les podía realizar el servicio de taxi, quien accedió trasladándolas hasta
su domicilio mediante el pago de 2 mil pesos. Tras el recorrido, y en las
afueras del domicilio de las hermanas, le cancelaron la carrera y en momentos
que la joven de 18 años descendió del móvil, el imputado aprovechando el estado
de ebriedad de la menor de 16 años huyó del lugar con la joven sentada en el
asiento trasero del vehículo, trasladándola hasta el Barrio Prat de Punta
Arenas, donde aprovechando la incapacidad de reacción de la adolescente
procedió a realizarle tocaciones en diferentes partes del cuerpo, besándola y
luego trasladándola nuevamente a su domicilio.
Con estos antecedentes se pide la pena de cinco años de presidio por
el delito de secuestro, tres años por un delito de abuso sexual por la primera
víctima y por la segunda víctima otros cinco años por otro delito de abuso
sexual.