El zarpe del viaje que terminó con su trimarán hundido fue desde Talcahuano hacia Isla de Pascua. En su diario de viaje constatan que “el Océano Pacífico mostró su disposición completamente inquieta, un viento en contra soplaba todo el tiempo, fuertes ondas de choque. El océano es inusualmente duro. Durante dos semanas los expedicionarios navegaron con un formidable viento que les permitió cubrir 1.200 millas náuticas en dos semanas. Fuertes olas rígidas de hasta 4-5 metros, un viento en contra de 25 a 45 nudos rompieron gradualmente la estructura de acero del trimarán”.
Llegaron de este modo al 16 de marzo, a 800 millas de la costa, más o menos a la mitad de su trayecto cuando se percatan de algo terrible: se rompió el mecanismo de dirección, el barco perdió el control y las condiciones climáticas adversas empeoraron. En este momento, la responsable del Cuartel General Costero de la expedición, Yulia Kalyuzhnaya, voló a Isla de Pascua desde Santiago. Habiendo recibido una señal de SOS, Yulia contactó a la Marina pidiendo ayuda a los efectivos de rescate en Chile y la Isla de Pascua. Comenzó de inmediato una operación de rescate.
De esta manera, el Centro de Búsqueda y Salvamento Marítimo de Valparaíso, realizó las coordinaciones necesarias estableciendo contacto con la nave de bandera panameña “Sounion”, la cual se encontraba en cercanías para dirigirse en rescate de los tres tripulantes de nacionalidad rusa y su perro (un chihuahua), los cuales se encontraban sin timón y a la deriva.
El salvamento de los tripulantes de la ‘Russian Ocean Way’ fue efectuado por la nave “Sounion”, capitaneada por un oficial mercante de origen ucraniano, dirigiéndose a Punta Arenas para desembarcar a los ocupantes del malogrado trimarán, cumpliendo de esta manera con los protocolos internacionales establecidos en la salvaguarda de la vida humana en el mar.
La Gobernación Marítima de Punta Arenas, por medio del Departamento de Operaciones Marítimas, mantuvo constante comunicación con la nave, coordinando con la Capitanía de Puerto de Punta Arenas el monitoreo de los tripulantes rescatados. Al llegar a Muelle Prat, la tripulación rusa se mostraba sana y optimista, manifestando sus agradecimientos a la Armada por el rescate y al capitán y tripulación del Sounion por su rescate y atención. “No existen políticas en altamar, todas las personas son iguales, son hermanos”, manifestó Evgeny Kovalevsky, capitán de la expedición.
Los tripulantes rusos se trasladarán a Santiago, en donde planean retomar la circunnavegación al mundo, coordinando con sus armadores una nueva nave y continuar con la travesía en el océano Pacífico.